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Sequía e inundaciones, dos extremos que encarecen la comida
Noticia publicada a
las 02:17 am 21/10/26
Por: JC Mena Suárez.
La crisis climática reduce la oferta agrícola, tanto por falta como por exceso de agua. México ya registra pérdidas productivas y presiones en los precios. La respuesta debe priorizar la prevención, la infraestructura hídrica y la seguridad alimentaria.
La sequía marchita los cultivos; las inundaciones los anegan. Aunque parecen fenómenos opuestos, ambos pueden terminar en el mismo lugar:
mercados con menos alimentos y consumidores que pagan más. El problema tiene dimensión global y consecuencias directas para México en 2026.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estimó que los desastres provocaron pérdidas agrícolas mundiales por 3.26 billones de dólares entre 1991 y 2023, equivalentes a cerca de 99 mil millones de dólares anuales.
En México, datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria reportados en octubre de 2026 indican que 58.2% de los productores sufrió pérdidas por factores climáticos durante 2025. No es una amenaza abstracta, es un riesgo económico para el campo y el presupuesto familiar.
El costo de los extremos
La sequía reduce los rendimientos y encarece el riesgo; también disminuye los pastizales y eleva el costo de alimentar al ganado. Las lluvias torrenciales, por su parte, destruyen cosechas, dañan caminos y dificultan el transporte y almacenamiento. El resultado depende de la magnitud del daño, los inventarios y la capacidad de otras regiones para abastecer los mercados.
Los datos de precios muestran presiones. La FAO reportó que su Índice Mundial de Alimentos aumentó 5.8% en septiembre de 2026. En México, el Inegi registró un incremento anual de 7.91% en frutas y verduras durante la primera quincena de septiembre, frente una inflación general de 3.42 por ciento. Estas cifras no prueban que el clima explique por sí solo los aumentos, pero evidencian el impacto económico de los alimentos.
Coahuila no está al margen
En Saltillo, y el resto de Coahuila, el encarecimiento de productos agrícolas afecta el gasto cotidiano y los costos de comercios y restaurantes. La disponibilidad de agua también es estratégica para la actividad agropecuaria regional. Aunque las pérdidas de una zona no provocan automáticamente inflación nacional, la dependencia de otras regiones productoras expone a los consumidores a interrupciones de suministro y mayores costos logísticos.
La respuesta no puede limitarse a entregar apoyos después del desastre. Se necesitan riego eficiente, drenaje, seguros accesibles, diversificación de cultivos y estadísticas oportunas sobre hectáreas siniestradas. El SIAP dispone información sobre producción, rendimiento y superficie afectada que permite orientar decisiones.
La comida no debe quedar a merced de los extremos climáticos. México necesita convertir la prevención agrícola y la gestión eficiente del agua en prioridades económicas. Ignorar el problema significa cosechas, ingresos rurales y poder adquisitivo de las familias.