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Cobrar sin señal
Noticia publicada a
las 01:09 am 20/10/26
Por: Darío Celis.
La propuesta para acelerar los pagos digitales en las gasolineras mexicanas enfrenta una limitación que no está en los bancos ni en las terminales de cobro, sino en las redes de telecomunicaciones. Antes de pensar en una transición total hacia medios electrónicos, una parte del país todavía opera con niveles de conectividad insuficientes para garantizar transacciones continuas.
Un análisis de PetroIntelligence, firma dirigida por Alejandro Montúfar, identificó 203 estaciones de servicio ubicadas fuera de la cobertura garantizada de las principales redes móviles y otras 350 donde únicamente existe una opción de conectividad. La cifra puede parecer reducida frente al universo nacional de gasolineras, pero afecta a cerca de 247 mil personas que dependen de esos puntos de abastecimiento.
El debate surge a partir de la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que plantea una mayor adopción de esquemas de cobro digital. El objetivo es claro: impulsar la formalización y ampliar el uso de herramientas financieras electrónicas. El desafío aparece cuando la infraestructura tecnológica no avanza al mismo ritmo que las obligaciones regulatorias.
Las diferencias regionales siguen siendo importantes. Mientras algunas zonas urbanas operan prácticamente sin efectivo, en diversas regiones del país una parte relevante de las compras de combustible continúa realizándose con billetes y monedas. La realidad de una estación de servicio en Monterrey o Ciudad de México dista mucho de la que enfrentan negocios ubicados en corredores rurales o alejados de los principales centros de población.
También existe un componente económico. Garantizar operaciones exclusivamente digitales implica inversiones en terminales, respaldo de comunicaciones, sistemas de procesamiento y soporte técnico. Para las grandes cadenas representa una adecuación operativa; para estaciones independientes puede significar un costo adicional relevante.
El estudio de PetroIntelligence añade otro elemento poco discutido: actualmente no existe una medición pública suficientemente detallada que permita determinar con precisión qué estaciones cuentan con la calidad de conexión necesaria para procesar pagos electrónicos de manera constante. Tener cobertura no equivale necesariamente a tener capacidad operativa.
La digitalización del consumo de combustibles parece inevitable. Las transferencias electrónicas y los pagos con tarjeta seguirán ganando participación conforme aumente la adopción tecnológica. Sin embargo, convertir esa tendencia en una obligación nacional requiere resolver primero un asunto más básico: asegurar que las gasolineras puedan conectarse.
Porque en este mercado el problema no será convencer al consumidor de usar un medio digital. El problema aparece cuando la terminal intenta procesar la operación y simplemente no encuentra señal.