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La correlación de fuerzas
Noticia publicada a
las 02:49 am 14/10/26
Por: José Blanco.
Las derechas políticas avanzan a sangre y fuego por todos los países del “mundo libre”, encabezadas o soliviantadas por el gobierno brutal de Estados Unidos. No me refiero a la coyuntura, sino a un proceso que viene de lejos.
Las derechas concentran el mayor poder militar de la historia; el mayor poder tecnológico; el mayor poder económico;
el mayor poder jurídico, especialmente y sobre todas la cosas, la protección de la propiedad de los medios de producción, relación y fundamento de la dominación de clase y poder máximo de las derechas. Pero quieren más. Gobiernan manteniendo a raya a los de abajo y pagan sin problema lo que sea necesario a ejércitos de servidores, que un día se llamaron capataces: vigilan, aplastan, torturan, apresan, asesinan: el statu quo es reforzado cada minuto.
Correlativa a esa fuerza descomunal, es la fragilidad de las izquierdas; son anverso y reverso de la misma realidad. Como siempre, las cosas son de grado diferente país por país, pero el dominio de las derechas no puede ser más contundente. Las izquierdas sólo tienen poder si consiguen ganar en una lucha electoral y si los programas de gobierno miran por la vida de los olvidados del mundo. Si están fuera del gobierno su poder es potencial si consiguen mantener claridad ideológica en relación con las necesidades vitales de los de abajo.
Los empresarios capitalistas, culmen de las derechas y ultraderechas, siempre quieren, sin límite, más poder económico, más riqueza; un deseo derivado del lugar que ocupan en la sociedad. Quieren, por tanto, que el capitalismo sea eterno. Ese deseo quedará en deseo, porque nada es eterno. Los de abajo, los explotados del sistema, lo echarán abajo, un día, aunque no podamos imaginar hoy cómo ocurrirá. Porque las derechas lo saben, mantienen a raya a los de abajo. Como está a la vista, lo hacen cada vez más a base de represión, cárcel y asesinato. Y saben también que los de abajo siempre estarán acompañados por los zurdos de mierda, esa mierda que les arrojan sin descanso las derechas. Es decir, los dueños de la mayor riqueza y del mayor poder de la historia, tienen miedo. Por eso han fabricado por el mundo miles de búnkeres apocalípticos (así los llaman los constructores), a base de planchas de acero, puertas herméticas, energía, todo (todo); uno de esos, en Kansas, es un edificio de 15 enormes plantas subterráneas (cine, piscina, etc.). O huir a Marte: Elon Musk está construyendo esa posibilidad. De veras, cuánto miedo.
Las izquierdas no pueden dejar de disputar el poder del Estado porque más apremiante que un futuro de crecimiento es, para los de abajo, el hambre, la falta de techo y abrigo, la nube negra del día siguiente y los que siguen. La educación y aún el empleo carecen de la urgencia absoluta que estalla en los estómagos vacíos de mujeres, hombres, y sus críos. Las derechas son hielo refractario a esa urgencia. Les importa un bledo la vida de los jodidos.