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Vio a México como "la caja que lo iba a sacar de pobre", según el historiador Manuel Villalpando.
Y se sirvió:
El 10 de junio de 1864 decretó su sueldo: *1 millón 500 mil pesos al año* para él, y 200 mil para Carlota. En total 1 millón 700 mil pesos al año.
Juárez ganaba 36 mil pesos, y en 1861 se lo bajó a 30 mil por austeridad.
Maximiliano ganaba 50 veces más que Juárez.
Además gastó de junio de 1864 a enero de 1866: 423,975 pesos solo en reparar el Palacio Nacional y el Castillo de Chapultepec en alfombras, mármoles, cristales traídos de Europa.
Tenía 26 criados de cámara, 8 cocineros, jefe de caballerizas. En un solo mes la cocina gastó 3,852 pesos sin contar vinos.
En 6 meses hizo 20 banquetes, 16 bailes, 12 recepciones y 60 comidas íntimas.
Y su cava imperial: 10 mil botellas de vinos austriacos, húngaros, champaña y coñac guardadas en el sótano de Palacio Nacional. Cuando lo fusilaron, Juárez remató 7,612 botellas en 22,836 pesos a un extranjero que las vendió en la calle de Isabel la Católica.
También mandó construir la Calzada del Emperador, hoy Paseo de la Reforma, inspirada en los Campos Elíseos de París. Era solo para la corte, prohibido para carretas, bestias y entierros.
*LA ÚLTIMA NOCHE - 18 DE JUNIO DE 1867*
Maximiliano estaba preso en el Convento de las Capuchinas de Querétaro desde el 15 de mayo, cuando lo capturó Mariano Escobedo. Lo habían juzgado en el Teatro Iturbide (hoy Teatro de la República) con un fiscal y 6 capitanes, sin apelación. El abogado fue Rafael Martínez de la Torre.
El 15 de junio, el general Tomás Mejía entró a su celda y le dijo que Carlota había muerto en Europa. Era mentira. Mejía y Miramón inventaron la mentira para que no sufriera pensando en ella.
El 16 de junio a las 12 del día, el fiscal le leyó la sentencia de muerte. Maximiliano escuchó "pálido, pero sonriendo" y le dijo a su médico Samuel Basch: "La hora fijada es a las tres, tiene usted más de tres horas para hacer las cosas sin atarearse."
Le dictó una carta a su secretario José Blasio para pedir prestado dinero para su embalsamamiento y transporte a Austria.
Dieron las 3 de la tarde del 16 y nadie vino. La ejecución se suspendió hasta el 19.
*La noche del 18 de junio, la más larga de Querétaro.*
Esa noche la ciudad no durmió. Todos sabían que al día siguiente fusilarían al emperador.
A las 8 de la noche del 18, la princesa Inés de Salm Salm, esposa del príncipe Félix, se hincó ante Juárez en San Luis Potosí y le pidió perdón para Maximiliano. Juárez, con ojos húmedos y pálido, le dijo que no podía, que era la ley y el pueblo quien pedía su muerte.
Desde Europa llegaron telegramas: el rey de Bélgica, padre de Carlota, Francisco José de Austria su hermano, Giuseppe Garibaldi, Víctor Hugo desde el exilio. Todos pedían clemencia. Juárez no contestó.
En la celda, Maximiliano no lloró. Escribió 7 cartas:
1. A su madre Sofía en Viena.
2. A su hermano Francisco José.
3. Al Papa Pío IX pidiéndole perdón por sus faltas y una misa por su alma.
4. Al barón de Lago para que su doctor llevara su cuerpo y lo enterrara junto a Carlota, y si Carlota había muerto, que lo dejaran en cualquier sitio hasta que su madre se reuniera con él.
5. A la viuda de Miramón para que la llevaran a Viena en buque de guerra.
6. A Juárez a las 11 de la noche: "Próximo a recibir la muerte a consecuencia de haber querido hacer la prueba de si nuevas instituciones políticas lograban poner término a la sangrienta guerra civil, perderé con gusto mi vida, si su sacrificio puede contribuir a la paz. La causa que acaba de triunfar, la consagre a la más noble tarea de reconciliar los ánimos. Que mi sangre sea la última que se derrame."
A las 6 am el coronel Miguel Palacios con 4 mil soldados del Batallón de Nuevo León y Cazadores de Galeana. Tres carruajes alquilado
A las 6:30 llegaron al Cerro de las Campanas. Tres cruces de adobe marcaban el paredón.
Maximiliano se quitó el anillo de bodas y se lo dio a Basch: "Dígale a mi madre que cumplí con mi deber de soldado y muero como cristiano."
Le dio a los 8 soldados del pelotón: Jesús Rodríguez, Marcial García, Ignacio Lerma, Máximo Valencia, Ángel Padilla, Carlos Quiñones, Aureliano Blanquet y el capitán Simón Montemayor, unas monedas de oro y les dijo: "Apunten al corazón para que mi madre pueda ver mi rostro."
Se volteó a Miramón y le cedió el lugar de honor: "En estima de su valentía le cedo el sitio de honor."
Sus últimas palabras a las 6:40 am: "Voy a morir por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. ¡Viva México!"
La descarga sonó. Tres cuerpos quedaron en sangre.
Juárez vendió todo lo que quedó en Palacio en julio de 1867. Hasta los pianos que le regaló Napoleón III. Hoy uno está en Chapultepec.
Fuente: Excélsior "Las últimas horas", Infobae "Cartas de Maximiliano antes de ser fusilado", Letras Libres "El archiduque en el cerro de las letras", Tejeda Vallejo "El fusilamiento de Maximiliano", calendario UANL 1869, Blasio memorias, Basch memorias. #pueblos #ranchos #leyendas #historia
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