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Los disfraces de la censura
Noticia publicada a
las 03:55 am 04/10/26
Por: René Cardona.
Y ese uso lo vinimos a conocer años más tarde: Morena, en su empeño de control absoluto, le ha encontrado la vereda para imponer censura.
En septiembre de hace cuatro años, pocos le dieron importancia a esta noticia: tras un simple trámite en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, López Obrador se había convertido en una marca registrada. Una patente, pues. Y no la única.
La explicación (insuficiente, como todas) fue: es una formalidad. ¿Qué se quiere formalizar con un registro de marca? Pues el aprovechamiento exclusivo.
Pero ahora se ven ulteriores consecuencias como la pena de cárcel, contra quien use elementos gráficos de identidad del gobierno y otros registros. Es decir, el control mediático se desplaza del aparato político y se aloja en la propiedad industrial y la protección de las patentes,
Y ese uso lo vinimos a conocer años más tarde: Morena, en su empeño de control absoluto, le ha encontrado la vereda para imponer censura a la opinión en los medios digitales. Al menos a parte de ellos (las caricaturas y memes).
Como en todos los demás casos de censura y control, tan frecuentes en la Cuarta Transformación, ahora también se invoca el bien de otros a quienes se dice defender mientras se sacrifican o al menos limitan libertades esenciales como la divulgación de ideas en redes que son como la imprenta instantánea.
Así ocurre con los “derechos de las audiencias” como pretexto a la censura en radio y TV o de contenidos en las plataformas digitales anunciado ayer por la presidenta (con A) con pretexto de vetar la difusión de la violencia, sin tomar en cuenta cómo Facebook y Google lo hacen desde tiempo. Así se hizo también con la radiodifusión de los “narcocorridos” y todas las formas reales o supuestas de apología criminal.
Si no pueden con la matazón, deciden apagar la sinfonola; si persiste la violencia en el mundo real, censuran el ciberespacio digital.
AMLO explicó en su momento:
"...Es un asunto (su marca registrada), vamos a decir, de formalidad, no es nada de fondo. Desde hace algún tiempo se tiene registrado lo del movimiento nuestro, bueno, hasta como me dicen, amigos y enemigos: El Peje, está registrado, lo tiene registrado un compañero, un amigo.
“Entonces, ahora, se registró el nombre, pero yo no cobro por eso" (EoL).
Los títulos de propiedad concedidos por el INPI tienen como consecuencia poseer los derechos de explotación de una marca en cuanto a servicios de publicidad, actividades culturales o de entretenimiento que se comercialicen con su nombre.
Obviamente no hay evidencia de una directriz de AMLO, pero si se advierte una tendencia consistente. La censura en México avanza con pasos felinos.
Firmes, pero sigilosos con descalificaciones constantes. Y no hablo de la forma extrema: las torpes investigaciones ante el asesinato de tantos periodistas.
@CARDONARAFAEL