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La soberanía no se somete a encuesta
Noticia publicada a
las 02:03 am 25/09/26
Por: Mara Paolina Hernández.
Conviene ser serios: la metodología importa, venga de quien venga. Y ningún porcentaje de internet sustituye la Constitución.
Hay quienes no consiguen convencer a los mexicanos de sus ideas y ya encontraron una solución: preguntarle a sus seguidores en internet si quieren que Estados Unidos venga a resolver nuestros problemas.
Y qué maravilla, les salió que el 89 por ciento estaba de acuerdo. Una encuesta sin muestra representativa ni metodología publicada, y con la extraordinaria capacidad de convertir una opinión de redes en la voluntad de todo un país.
El sondeo lo difundió Simón Levy y lo amplificó Derek Maltz, exdirector interino de la DEA. Al día siguiente, en su conferencia del 14, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó otras cifras: 50 por ciento quiere cooperación sin subordinación, 33 por ciento cree que México debe combatir solo al crimen y apenas 9 por ciento aceptaría operativos militares estadounidenses, más 8 por ciento que no contestó.
Conviene ser serios: la metodología importa, venga de quien venga. Y ningún porcentaje de internet sustituye la Constitución.
Ahora resulta que debemos agradecer que nos ofrezcan ayuda. El domingo, Maltz volvió a plantear que México solicite inteligencia, vigilancia, logística y recursos especializados del ejército estadounidense, todo, por supuesto, respetando nuestra soberanía. No está proponiendo una invasión unilateral, y esa diferencia importa. Pero importa preguntar quién dirigiría esas operaciones y ante quién responderían sus participantes. La diferencia no es teórica: la semana pasada el Senado autorizó, a solicitud de la presidenta, la entrada de 139 militares estadounidenses a Chihuahua del 20 al 30 de septiembre para un ejercicio de adiestramiento que excluye tareas de seguridad pública. Autorizar un adiestramiento no es autorizar operaciones contra el crimen: por eso mismo sirve de ejemplo, porque la forma legal es la que fija el límite.
La soberanía no es una palabra bonita que se pone al final de una propuesta para que suene diplomática. Es el derecho de México a decidir.
Y funciona. El 22 de febrero, en Tapalpa, el Ejército Mexicano ejecutó el operativo en el que murió Nemesio Oseguera, El Mencho, con información complementaria de Estados Unidos. Inteligencia compartida, mando mexicano. No hubo necesidad de entregar las llaves de la casa para recibir información del vecino. Y la estrategia está dando resultados: el 8 de septiembre el Secretariado Ejecutivo reportó que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una caída de 53 por ciento. Cuarenta tragedias diarias siguen siendo demasiadas, pero el país que logró esa reducción no es el que tiene que pedir permiso para seguir haciéndolo a su manera.
Y antes de que alguien vuelva a presumirnos una encuesta sobre lo que queremos los mexicanos, hay que recordar que nuestra independencia no se decide con un clic.
La soberanía no es un adjetivo. Es el derecho a decidir sin pedir permiso.