Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
Hay frases que uno no espera que salgan de su propia boca
Noticia publicada a
las 01:54 am 15/09/26
Por: Tony Rodríguez.
- Deja, yo lavo los platos.
- Gracias, señorita, pero estoy casado.
- Dame de la que no pica, por favor.
O ésta:
El problema de la educación en México no es culpa de Morena.
Ya sé. A mí también me cuesta escribirla.
México viene arrastrando malos resultados desde que participa en PISA. El problema no empezó en 2018 ni apareció una mañana en Palacio Nacional junto con las conferencias de prensa.
En PISA 2025 México volvió a quedar por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Y en matemáticas apenas alrededor de tres de cada diez estudiantes alcanzaron el nivel básico de competencia.
O sea: Morena no incendió la escuela. Ya olía a quemado cuando llegó.
Eso sí, una cosa es recibir un sistema educativo jodido y otra pasar años administrándolo sin conseguir que deje de estar jodido. En matemáticas, de hecho, el resultado de 2025 fue peor que el de 2022.
Pero aquí viene la parte incómoda, porque ésta ya no se arregla cambiando de partido culpable.
Durante años hemos mirado el fracaso educativo mexicano hacia abajo: la escuela pública, el maestro, el sindicato, el salón sin aire acondicionado y don Eufemio vendiendo coyotas afuera de la secundaria.
¿Y las privadas?
Pues tampoco son Finlandia con estacionamiento.
Sus alumnos obtienen mejores resultados que los de las escuelas públicas. Eso es cierto. Pero también llegan, en promedio, con ventajas que comenzaron mucho antes de entrar al salón: familias con mayores recursos, padres con más escolaridad, computadora, internet, alimentación, tutorías, transporte y mejores condiciones para estudiar.
Es decir, uno paga la colegiatura, la inscripción, la reinscripción, el uniforme, el iPad, el inglés, el viaje académico y una cuota misteriosa que seguramente financia el programa espacial de la escuela… y sí, su hijo probablemente tendrá mejores condiciones.
Lo que no puede asegurarse es que toda la diferencia académica provenga de la escuela.
Y aquí empieza la comezón.
Porque incluso los estudiantes mexicanos de escuelas privadas siguen sin convertir a México en una potencia educativa ni acercarlo automáticamente a los sistemas con mejores resultados internacionales.
Entonces, si usted hace el esfuerzo de pagar una escuela particular, quizá convenga hacer una pregunta bastante más incómoda que cuánto cuesta la colegiatura:
¿qué está comprando exactamente?
Puede estar comprando seguridad, instalaciones, inglés, deportes, atención, grupos pequeños, contactos, ambiente social y tranquilidad. Todo eso tiene valor y puede justificar perfectamente lo que cuesta.
Pero pagar más no convierte automáticamente una educación mexicana en educación de clase mundial.
Y ésa quizá sea la parte más cabrona de PISA.
Durante años pensamos que el problema educativo estaba allá abajo, en la escuela pública. Resulta que el problema sube pisos.
Llega a la privada, pasa por recepción, enseña su gafete, paga la colegiatura y se estaciona junto a la camioneta de la mamá de Filemón.
Morena no creó este desmadre.
Pero después de tantos años gobernando tampoco puede seguir señalando hacia atrás como el plomero que lleva siete horas en tu casa y todavía te explica quién rompió la tubería.
A estas alturas ya no importa tanto quién la rompió. La casa sigue llena de agua.