Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
Zenyazen formó un imperio y estorbaba...
Noticia publicada a
las 01:33 am 08/09/26
Por: José Ortiz Medina.
Zenyazen soñaba con ser líder de la Jucopo en el Congreso local y después alcalde de Córdoba
No faltan los despistados que afirman que Zenyazen Escobar buscaba la relección como diputado federal. Falso de toda falsedad. Zenyazen sabía perfectamente que Rocío Nahle estaba y sigue estando en contra de que los legisladores se reelijan.
Por eso es que, la “tirada” de Zenyazen era otra. A su círculo más cercano, les delineó la ruta a seguir: primero, ser diputado local en 2027 con miras a ser presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y en 2029 buscar con todo, la alcaldía de Córdoba. Esto último puso muy nerviosos a los empresarios cordobeses que se han apoderado del actual ayuntamiento, los mismos a los que Zenyazen apoyó para obtener la alcaldía pero que luego no cumplieron los acuerdos.
Hasta la gobernadora Rocío Nahle tuvo que mediar en el conflicto entre el actual alcalde Manuel Alonso Cerezo. Supuestamente fumaron la pipa de la paz, pero quienes saben muy bien a fondo cómo estuvo eso, afirman que la “reconciliación” sólo fue de dientes para afuera.
Por cierto, allá en Córdoba dicen que el verdadero poder tras el trono en el ayuntamiento Cordobés es Luis Abella, primo de Pepe Abella, director del Buen Tono. Aunque comentan que Luis y Pepe no se pueden ver ni en pintura. Que supuestamente ambos están peleados.
Manuel Alonso Cerezo y Luis Abella son socios en empresas de transporte de materiales y servicios de mantenimiento vinculados al municipio. Ambos están haciendo grandes negocios al amparo del poder. A esa dupla se añade el empresario Juan Tres, quien propuso a María Ángela Ordinola Camarillo como Regidora Primera en el ayuntamiento de Córdoba. Y, obvio, Zenyazen no formaba parte de sus planes a futuro.
Ellos sabían que si Zenyazen lograba ser diputado y hasta líder del Congreso Local, ya no lo paraban rumbo al 2029. Zenyazen contaba con todo el apoyo de su hacedor y protector, Cuitláhuac García Jiménez y de Juan Javier Gómez Cazarín, este último compadre de Zenyazen. Juan Javier Gómez Cazarín tiene un enorme poder. No sólo es cercano a la gobernadora sino también al esposo de ésta, Pepe Peña.
De tal manera que Zenyazen iba en caballo de hacienda. Con todos esos planes, con todos esos proyectos, ¿quién estaría pensando en arrancarse la existencia? Al oriundo de Río Blanco se le veía vigoroso, echado para adelante. Siempre en sus videos se le escuchaba siempre alegre y animoso saludar: “¿cómo está mi gente?”. Jamás se le vio arrugado, apesadumbrado y mucho menos deprimido.
Siempre en el gimnasio, montado en sus caballos pura sangre o montado en sus cuatrimotos. Dueño de ranchos sembrados de caña de azúcar, con ganado de alto registro, con caballos que tenían aire acondicionado, que comían de lo mejor y con una atención médica muy por encima de cualquier mortal que acude a los hospitales veracruzanos en los que hace unos días no tenían jeringas, gasas o guantes. En resumen –pafraseando a Fidel Herrera- Zenyazen se encontraba en la plenitud del pinche poder.
Si hiciéramos a un lado la hipótesis que el gobierno del estado ha estado robusteciendo de que él mismo se “deportó” al más allá –como diría Oved Contreras-, cabría la pregunta: si se llegara a confirmar que lo eliminaron, ¿a quién le estorbaba Zenyazen?, ¿quién o quienes se benefician con su inesperada muerte?
Son algunas de las interrogantes que la FGR debería plantearse y comenzar a buscar el hilo de la madeja. Porque el deceso de Zenyazen deja más preguntas que respuestas. Deja más dudas que certezas y aunque al rato concluyan que él mismo se “desvivió”, muy pocos lo van a creer y el sospechosismo será la semilla fecundada por la desconfianza, con el riesgo de convertirse en el futuro en un enorme y frondoso árbol, cuyos frutos dejarán siempre un amargo sabor en la boca.
En corto.