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Tehuacán no crece…
Noticia publicada a
las 02:48 am 20/08/26
Por: Ricardo Adolfo Guevara.
Nunca fue grande, importante o trascendente: Simplemente estaba situada en el paso de los Pochtecas, comerciantes de la época que, a su vez como en la antigua Venecia, servían de informadores, aquí al Tlatoani Mexica y en Venecia a las autoridades del Gran dogo.
Con ello existían, recolectando, cazando, sembrando leves productos, pero al fin sobreviviendo.
Un día, dejaron el lugar para dejar a su antojo el saqueo que los Tepexanos hacían de vez en vez para cubrir sus pobrezas.
El resultado fue el surgimiento de Calcahualco y de Altepexi, poblaciones que, una desapareció y la otra es municipio. Pero la Tehuacán de la historia, sobrevivió hasta la llegada de los Franciscanos.
Ellos, no acostumbrados a las condiciones desérticas de la zona, les dijeron a los habitantes del área insalubre que: “deberían dejar el lugar”, porque de cada cinco niños por las enfermedades endémicas se morían cuatro. Pero los aborígenes no aceptaron.
Los Frailes pensaron en “ocultar” una virgen y posteriormente a “alguien” de confianza se le apareció, surgiendo el mito y fue la Virgen de la Concepción la que “hizo el milagro”. Se negoció con los Señores de Acoquiaco y Tlanequiaco un espacio en donde hoy se ubica el centro de Tehuacán y engañando a los indios de que la Virgen de la Concepción, deseaba una capilla, aceptaron y poco a poco se fueron cambiando familias por familias, hasta que surgió la población que ahora tiene casi medio millón de habitantes, abandonados a su suerte por las autoridades de los gobiernos emanados de la Revolución o de plano cuatroteros que para nada han servido, porque el pueblo sigue donde mismo, mientras los empresarios son más ricos cada día y hasta viajan al camino de Santiago en España a porfiar sus penas al Santo de la Guerra de Constantino que le valió hacer oficial al cristianismo en la vieja Roma imperial.
Tehuacán es orgullosamente indígena. Sus sueños de ciudad fueron producto de un engaño de los gachupines, quienes, al ver la oferta del Rey, les dejaron la compra del Título a los aborígenes, mientras ellos seguían viviendo con los mismos derechos de antes.
Con Santana desearon pasar al Partido de Veracruz, porque carecían de los derechos que les garantizaba la muy lejana, Segura de la Frontera. Posteriormente con Porfirio Díaz Mori, sucedió lo mismo; ya no deseaban pertenecer al partido de Serdán y querían ser de Veracruz que estaba no distante más de cincuenta kilómetros. Pero el destino es mala paga y hasta ahora su sueño de ser veracruzanos sigue imperturbable, pese a que los poblanos de Puebla no lo quieran, porque viven una idiosincrasia muy propia, quizás por la influencia española.
A Juárez lo repudiaron y cuando estuvo prisionero en Tehuacán por espacio de dos meses y veintiocho días, nadie lo fue a visitar, para no quedar mal con Santana al que admiraban por su religiosidad, valentía y donosura.
Ha pasado el tiempo, Tehuacán no progresa, su trabajo es de manuales, su desarrollo atado a las insipiencias del gobierno en turno. Pero creo que su atraso se debe a que, la influencia de la corrupción española renace en cada presidente y siguen saqueando a la ciudad tal como ayer, radicando en ese ultraje su falta de progreso, evolución y desarrollo.
Por lo menos desde 1951, cada Alcalde ha salido rico, porque los impuestos del pueblo se los roban descaradamente, sin que los gobiernos del Estado, hayan hecho algo en favor de los descendientes de los indios, pacíficos, trabajadores, recolectores, cazadores y gente de bien que es ha sido y será la ciudadanía de Tehuacán. Así es...