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En política pública existe una diferencia entre invertir y sostener
Noticia publicada a
las 02:57 am 06/08/26
Por: Saúl Téllez Hernández.
Invertir crea activos con valor futuro; sostener implica cubrir déficits de forma permanente. Esa distinción es clave para analizar el Tren Maya.
Los datos oficiales lo muestran con claridad. En 2025, el Tren Maya generó 541.7 millones de pesos en ingresos propios, pero el mantenimiento de más de la mitad de sus tramos costó alrededor de mil 110 millones,
más del doble de lo recaudado. A esto se sumaron 4 mil 333 millones de pesos en subsidios federales y recursos vía fideicomisos de la Sedena. Para 2026, el Congreso aprobó cerca de 32 mil millones de pesos, mientras que el primer trimestre ya reporta pérdidas superiores a 2 mil 200 millones.
En política pública existe una diferencia entre invertir y sostener. Invertir crea activos con valor futuro; sostener implica cubrir déficits de forma permanente. Esa distinción es clave para analizar el Tren Maya.
Los datos oficiales lo muestran con claridad. En 2025, el Tren Maya generó 541.7 millones de pesos en ingresos propios, pero el mantenimiento de más de la mitad de sus tramos costó alrededor de mil 110 millones, más del doble de lo recaudado. A esto se sumaron 4 mil 333 millones de pesos en subsidios federales y recursos vía fideicomisos de la Sedena. Para 2026, el Congreso aprobó cerca de 32 mil millones de pesos, mientras que el primer trimestre ya reporta pérdidas superiores a 2 mil 200 millones.
No es extraño que grandes infraestructuras requieran apoyo inicial. El problema es la falta de metas públicas claras sobre cuándo y cómo disminuirá ese apoyo y cuál es la ruta hacia la autosuficiencia.
La pregunta central no es si el proyecto fue correcto o no, sino cuánto puede y debe subsidiar el Estado de forma permanente y qué se deja de financiar con esos recursos.
Cada peso destinado a cubrir pérdidas estructurales es un peso que no se invierte en salud, educación, seguridad o infraestructura básica. El costo de oportunidad es real y medible.
Además, parte de la operación financiera pasa por fideicomisos vinculados a las Fuerzas Armadas, lo que exige el máximo nivel de transparencia y control democrático.
Por ello, es necesario un informe detallado de la SHCP y la ASF sobre el uso de recursos en GAFSACOMM y fideicomisos, así como proyecciones verificables hacia 2030. También conviene condicionar futuras asignaciones al cumplimiento de metas de eficiencia y abrir la puerta a participación privada bajo reglas claras.
Las obras públicas deben evaluarse por su capacidad de generar bienestar sostenible, no solo por su inversión inicial. El reto del Tren Maya es demostrar que puede reducir su dependencia del subsidio.
El debate no es ideológico, sino fiscal: cómo se administra responsablemente el dinero público.
POR HÉCTOR SAÚL TÉLLEZ HERNÁNDEZ
COLABORADOR
@hector_saul1