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Castigo ejemplar
Noticia publicada a
las 02:24 am 29/07/26
Por: ATL DEL DESIERTO.
Desde la fundación de las organizaciones humanas, fue creciendo la necesidad de regular el comportamiento de origen animal del humano. En las sociedades fueron creados códigos de conducta que tenían como propósito la protección de la sociedad.
Encontramos, por ejemplo, las “leyes mosaicas” o leyes de Moisés,
leyes que aplicaban los judíos cuando anduvieron por el desierto 40 años.
Con el tiempo se fueron perfeccionando las leyes, y la necesidad de aplicarlas fue en disminución.
En la cultura occidental perduran personajes que tienen problemas con el autocontrol; para esos personajes fueron creadas muchas de esas leyes.
No yendo muy lejos, el anterior mandatario era público y notorio que era un personaje ajeno a la culpa en sus arranques. Desde su infancia, por un berrinche mató a su hermano. Corto tiempo después, en otro berrinche, hirió gravemente a otro amigo cercano, quien finalmente murió por las heridas recibidas.
En ambos casos, el entonces joven no recibió castigo alguno.
Esos antecedentes, sumados a una cultura familiar deplorable, permitieron que floreciera un sociópata, capaz de provocar la muerte de otros si algo se le atraviesa.
Cuando la sociedad, en decisión estúpida, en rivalidad adquirida o poseída con otro grupo, decide sentirse representada por el sujeto y apoya las malas acciones que éste tenga, construimos un ambiente inicuo que, tarde o temprano, puede ser peligroso o letal para algunos de nosotros.
Esa historia la vivió el pueblo alemán a principios del siglo XX, y la puede vivir actualmente el pueblo mexicano.
Lo correcto debió ser aplicar un castigo ejemplar al infractor para que entendiera que los actos y errores tienen precio, y que la familia del infractor debe también reconocer su parte de la culpa y asumir las consecuencias.
En el muy reciente caso en el que una señora clase mediera, pero con estilo, sometió a un brutal ataque a una mascota, exhibiendo un salvajismo propio de personas peores, es claro que debemos pensar primero en la justicia que merecía la mascota; luego, en el castigo que debe recibir la señora verdugo. Y su familia, al ver que tienen cuando menos inquietudes políticas, debe poner más atención al castigo, pues sería trágico que llegaran a tener el poder de lastimar o matar a muchos.
México tiene una sociedad de linchadores, pero para eso existen aún algunas leyes que permitirían cuidar de los derechos de la infractora, sin hacer a un lado su obligación de pagar por su salvajada.
La mayor diferencia entre las grandes naciones y las demás es que, en las grandes, es menor el porcentaje de la población que evade sus obligaciones ante la justicia.