|
quienes al responderle con las mismas bajezas abaratan el debate público y se encharcan en los mismos lodos.
Viri Ríos es de unos años para acá una académica comprometida con la 4T y tertuliana frecuente en programas como Tercer Grado y otros más.
En esos espacios defiende las causas en las que cree, por lo que su voz tiene autoridad moral para subrayar los errores en los que incurren los morenistas más puros.
Salinas Pliego (el responsable de que los debates públicos en México estén convertidos en auténticos estercoleros) es el personaje de la más reciente columna de Viri Ríos en EL PAÍS.
Lejos de atizar el fuego en su contra, hace un llamado para que los morenistas dejen morir en sus fuegos (y sus heces) al dueño de Televisión Azteca.
De principio a fin, la columna de Viri Ríos es imperdible, por lo que apelo a la tolerancia del hipócrita lector para reproducirla íntegramente.
“Ricardo Salinas Pliego está desesperado. Su televisora enfrenta problemas de insolvencia, sus activos están bajo medidas cautelares y un litigio internacional con fondos de inversión lo tiene contra la pared.
“Su reacción ha sido hacer política. En fechas recientes, Salinas Pliego ha convertido la confrontación con el Gobierno en su actividad diaria. Usa la cobertura “noticiosa” de su televisora para equiparar al Gobierno con narcotraficantes y sus redes sociales para insultar, con la furia de un porro adolescente, a miembros del partido en el poder.
“Frente a eso, Morena ha elegido la peor estrategia posible: seguirle el juego.
“Cometiendo un error estratégico de proporciones mayúsculas, figuras clave de Morena han utilizado sus plataformas, medios y capital político para amplificar la voz de Salinas Pliego, contestándole, citándolo e increpándolo con regularidad. Esta semana, el propio hijo de López Obrador le respondió en redes, trayéndolo al centro de la discusión pública y elevándolo al rango de interlocutor legítimo.
“Los ideólogos de Morena creen, equivocadamente, que confrontar a Salinas Pliego es una jugada brillante. Primero, porque no le ven posibilidades reales de ganar una elección. Y segundo, porque les parece el enemigo perfecto: un hombre vulgar, grosero e insolente, digno representante de la élite económica más deleznable de México.
“Se equivocan. Es verdad que el 49% de la población tiene una mala opinión de Salinas Pliego, pero también la tienen de algunos morenistas. Según datos de Enkoll, el 47% de los mexicanos tienen una mala imagen de Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente López Obrador, y el 63% de Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación.
“Más aún, Salinas Pliego no tendría que ser candidato él mismo para que su movimiento adquiriera peso. Podría intentar impulsar a su hija, Ninfa Salinas Sada, quien tiene, irónicamente, un pedigrí morenista al haber sido senadora por el Partido Verde, actual aliado de Morena, y al ser relacionada sentimentalmente con Omar García Harfuch, uno de los hombres más relevantes del morenismo rumbo al 2030.
“Salinas Pliego también podría respaldar candidaturas locales, movimientos regionales como el del Sombrero en Michoacán o eventuales incursiones autónomas del Partido Verde. Su apuesta es paciente, no tiene que ganar la presidencia, sino solo contaminar el terreno político.
“La idea de que su vulgaridad y naturaleza abusiva lo vuelven un enemigo perfecto también es ingenua. La vulgaridad jamás ha impedido que el electorado mexicano apoye a un candidato. Ahí está Vicente Fox, cuya campaña estuvo plagada de insultos misóginos, clasistas y sexistas, o Peña Nieto al que se le promovía por ser guapo. Ambas campañas, en su momento, fueron celebradas como frescas y auténticas.
“La riqueza extrema tampoco genera, por sí sola, animadversión entre las clases populares. En México, como en muchos países profundamente desiguales, el millonario es leído como alguien astuto y capaz, alguien que ‘supo hacerla’. Esa admiración por la fortuna, incluso cuando la fortuna se construye sobre ilegalidades o condiciones abusivas, no debe subestimarse.
Por ahora, las clases medias y altas dicen que sentirían vergüenza de apoyar a un movimiento abanderado o inspirado por Salinas Pliego. La verdad es otra. A la hora de la verdad, esos que hoy se dicen asqueados por Salinas Pliego, encontrarían alguna justificación para apoyarlo tal y como lo han hecho los votantes de Trump, Milei, de la Espriella y tantos más. “Dirán que su voto es para evitar un mal menor, que se necesita orden o cualquier otra cosa. El viejo truco de la ultraderecha nunca falla y es convertir su indecencia en el mal menor.
“Otro profundo error táctico de Morena es su creencia de que Salinas Pliego es tan inocuo como Claudio X. González, el último millonario que intentó convertirse en arquitecto de la oposición. Es falso. Salinas Pliego es más astuto y conoce mejor a las clases populares.
“Claudio, que era un heredero con escaso contacto con las clases bajas. Salinas Pliego, en cambio, ha construido durante décadas una relación cotidiana con millones de familias mexicanas a partir de otorgarles servicios de banca, entretenimiento, internet y ventas al por menor. No pocas familias lo perciben como alguien que les ‘ayudó’ a comprar una motocicleta o un electrodoméstico, aun si esa ‘ayuda’ fue a tasas usureras.
“Salinas Pliego es, además, más ambicioso. Mientras Claudio construyó su estrategia electoral a base de financiar organizaciones de la sociedad civil y partidos domésticos, Salinas Pliego se mueve en la arena internacional. No ve a su movimiento como un eje político-partidista, sino como una batalla cultural que incluye patrocinar influencers, medios digitales y hasta universidades.
“Morena tampoco parece comprender que las estrategias que le sirvieron como oposición, o como gobierno recién llegado, ya no sirven igual después de siete años en el poder. Antes podía señalarse a un enemigo concreto, como Claudio X. González, como parte de una élite responsable de los males del país. Hoy, con Morena instalada en el gobierno federal, en la mayoría de los estados y en buena parte del aparato político, esa coartada empieza a agotarse. Morena ya es la élite.
“Quizá a Morena le cuesta trabajo verlo porque el poder aísla, incluso si se hacen esfuerzos por evitarlo. Entre las clases populares, las personas ven a Morena como la mejor alternativa, pero no comparten con el partido una identidad política permanente.
“En el fondo, amplios sectores populares mexicanos son anarquistas en las zonas rurales y antiestado en las urbanas. Décadas de abandono han creado clases populares que no conciben al Estado como medicina, sino como abusador. Los programas sociales de Morena han atenuado ese sentimiento, pero no del todo.
“Es por ello que, mientras el discurso de Claudio de ‘sacar a Morena del poder’ resultaba lejano para las mayorías, el de Pliego de ‘el Estado es robo’ tiene mayor potencia.
“El problema es que cada que se responde y confronta a Salinas Pliego en redes sociales y en los discursos públicos, inherentemente se atrae la atención hacia su ideología antiestado, algo que no le es ajeno a la mayoría de la población. Este es el mismo error que cometió Petro en Colombia y Hillary Clinton en Estados Unidos. Pretender que ‘exponer’ la bajeza del enemigo es suficiente para derrotarlo cuando, en realidad, al exponerlo se le promociona.
“Morena no quiere ver nada de esto. Cobijados por los suyos y escuchando solo a su gente, creen que a Pliego se le debe confrontar en el mismo territorio grosero donde él habita.
“La nueva ocurrencia de los influencers morenistas es llamarle ‘perrita de Trump’, un apodo tan misógino y homófobo como el propio Salinas Pliego. Es asombroso que la respuesta de Morena ante la vulgaridad opositora sea una vulgaridad aún más torpe. Es pasmoso que, ante la bajeza de Salinas Pliego, la imaginación política del partido en el poder apenas alcance para revolcarse en el mismo charco.
“La mejor estrategia contra Salinas Pliego es no inflarlo. Es dejarlo que se hunda en sus propios errores y permitir que los juicios mercantiles que lo arrinconan sigan su curso hasta que, eventualmente, pierda capacidad política. Dejar al desesperado caer en la espiral de su desesperanza y en su cámara de eco.
“Inflar a Salinas Pliego es exactamente lo que el millonario necesita para impulsar su movimiento político y todo lo que Morena debería evitar darle. Ojalá no sea demasiado tarde cuando se den cuenta”.
Fuente: HIPOCRITA LECTOR.
[Regresar a la página principal] |