Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
Tren Maya y la falla que ya no puede verse como una excepción
Noticia publicada a
las 02:04 am 08/07/26
Por: Darío Celis.
La imagen volvió a repetirse. Un convoy del Tren Maya quedó varado durante más de cinco horas cuando cubría la ruta Mérida-Cancún. Pasajeros atrapados, falta de aire acondicionado, ausencia de energía eléctrica, poca información y una operación de rescate que tardó mucho más de lo esperado. Días después,
la empresa reconoció que se trató de una falla en uno de los generadores eléctricos del tren.
El problema es que este episodio ya no puede catalogarse como un hecho aislado.
Cuando el proyecto fue presentado, la narrativa oficial giró alrededor de un sistema ferroviario moderno, capaz de transformar la movilidad, el turismo y la economía del sureste mexicano. No era una obra cualquiera, era la obra insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el proyecto que buscó convertirse en el símbolo más visible de la llamada Cuarta Transformación y una de las apuestas de infraestructura más ambiciosas de las últimas décadas. La expectativa era enorme. Sin embargo, conforme han avanzado los meses, los incidentes operativos han comenzado a acumularse con una frecuencia que obliga a revisar si la operación está respondiendo al tamaño de la inversión realizada.
Los datos conocidos mediante solicitudes de transparencia revelan que el Tren Maya, que dirige Manuel Jaime Ramírez, ha acumulado alrededor de 25 episodios relacionados con pérdidas de potencia y fallas eléctricas desde el inicio de operaciones. No se trata de trenes con décadas de servicio ni de infraestructura envejecida. Se trata de equipos prácticamente nuevos que deberían encontrarse en la etapa más sólida de funcionamiento de su ciclo operativo.
La situación adquiere otra dimensión cuando se recuerda que en marzo de 2024 ocurrió un descarrilamiento en Tixkokob, Yucatán, atribuido oficialmente a problemas en un cambio de vía. Aunque no hubo consecuencias graves para los pasajeros, aquel episodio encendió alertas sobre los protocolos operativos y los mecanismos de supervisión existentes dentro del sistema ferroviario.
Más preocupante resulta la diferencia entre los incidentes documentados por organismos públicos y los reconocidos por la empresa operadora. La transparencia ha terminado exhibiendo una brecha de información que alimenta cuestionamientos sobre la rendición de cuentas.
Porque el verdadero riesgo para el Tren Maya quizá no sea una falla eléctrica más, el mayor peligro es el desgaste de la credibilidad.
Cada tren detenido, cada retraso de varias horas y cada pasajero que documenta en redes sociales una experiencia negativa va debilitando la promesa original del proyecto. La infraestructura ferroviaria funciona sobre dos rieles: uno es el acero; el otro es la confianza pública. Cuando el segundo comienza a deteriorarse, la operación entera entra en una zona de vulnerabilidad.
El Tren Maya sigue siendo la obra insignia del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y una de las inversiones públicas más relevantes del México contemporáneo. Precisamente por esa condición, cada incidente tiene una resonancia política, económica y social mucho mayor que la de cualquier otro proyecto de transporte. A mayor relevancia, mayor exigencia.