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Diagnóstico político
Noticia publicada a
las 04:40 am 20/06/26
Por: Héctor Tenorio M. C.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, mantiene su optimismo de concretar la renovación del T-MEC. Pidió cabeza fría, ante todo. Más allá de que sus expectativas puedan cumplirse, la intención es transmitir confianza tanto a los inversionistas nacionales como extranjeros. Desde 1994, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC), bajo la administración de Carlos Salinas de Gortari,
el país entró en una completa dependencia económica con el vecino del norte; la promesa fue ser parte del primer mundo. Sin embargo, su existencia fue puesta en duda por el mandatario estadounidense Donald Trump, quien advirtió que podría no renovarse el T-MEC. Incluso, insistió en la idea de entrar a territorio nacional para combatir al narcotráfico. Recordemos en su primera administración en el 2018 exigió revisarlo, e incluyó una cláusula, la cual obligó a los países involucrados a evaluarlo cada seis años, mostrando de esta manera su desconfianza hacia el T-MEC . Si los tres países no acuerdan renovarlo, éste seguirá vigente al menos hasta 2036, salvo que alguno decida abandonarlo por completo y entraría en un proceso de revisiones anuales. Según los analistas vinculados a la Casa Blanca, es el escenario más probable. De suceder eso, desencadenará negociaciones y un periodo indefinido de incertidumbre sobre el futuro del acuerdo. Esta situación ha provocado que el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón , acelere el paso. No solamente se trata del destino de la economía mexicana, sino de su legítimo derecho a postularse como candidato presidencial en el 2030. Sin duda, se la está jugando. Paralemante, el ministro de Canadá para el comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, hace lo propio. De manera separada, solicitaron a las autoridades estadounidenses la extensión del acuerdo comercial por 16 años, argumentado que el tratado beneficia a las tres naciones y fortalece la economía norteamericana integrada. Alrededor de dos billones de dólares genera el intercambio anualmente los productos que cumplen con las reglas del T-MEC, los cuales quedaron exentos de aranceles, pero Trump volvió a mostrar su inconformidad e impuso nuevos aranceles a automóviles y al acero, tensando las relaciones. La segunda ronda de negociaciones ser esta semana y la tercera ronda el 20 de julio. La forma de negociar de Trump, deja evidenciado su intención de poner fin al T-MEC o de sacarle un mayor provecho. No esta negociando de manera trilateral, como debería de ser, sino que las negociaciones las realiza de formar bilateral. Pretende una nueva regla: elevar a 80 por ciento el contenido de origen de la región, del cual al menos 50 por ciento debe ser contenido estadunidense. Tampoco está de acuerdo con el sistema canadiense de gestión del mercado lácteo, que restringe las importaciones, además le exigirá a Canadá la compra de aviones de combate. Si Trump elige el camino de las revisiones permanentes del tratado, dificultaría a México atraer inversiones. El ambiente entre los líderes del TMEC no es el óptimo. El Primer ministro canadiense Mark Carney y Trump mantienen una relación complicada; Trump tampoco se lleva bien con CSP. La derecha mexicana tiene nostalgia de los tiempos cuando el Presidente mexicano en turno se ponía de tapete antes los Estados Unidos. ¿Estamos frente al fin del sueño salinista que nos prometió bienestar para todos?