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Olinia: entre la promesa de movilidad accesible y sus límites reales
Noticia publicada a
las 03:40 am 16/06/26
Por: Darío Celis.
Después de mucho ir y venir, al fin se dio el lanzamiento de Olinia, el automóvil eléctrico del Gobierno de Claudia Sheinbaum, un modelo de movilidad distinto al que domina el mercado eléctrico actual. No es un competidor directo de marcas como BYD, Tesla o incluso Nissan.
Es otra categoría, es un vehículo eléctrico de baja velocidad, diseñado para trayectos cortos y con un precio estimado en alrededor de 150 mil pesos,
muy por debajo de los eléctricos convencionales que en México rara vez bajan de 400 mil pesos.
La comparación es inevitable. Un BYD Dolphin o un MG4 puede alcanzar velocidades de 120 km/h o más y ofrecer autonomías superiores a 300 km. Olinia, en cambio, se limita a 50 km/h y cerca de 120 km por carga. Esto no es una decisión de diseño, renunciando al desempeño para privilegiar el costo. En ciudades mexicanas donde los traslados diarios suelen oscilar entre 20 y 30 km, ese rango cubre el uso cotidiano de una gran parte de la población.
El punto fuerte está en el gasto operativo. Cargar un vehículo de este tipo en casa podría costar entre 30 y 50 pesos por carga, dependiendo de la tarifa eléctrica doméstica. Traducido a uso diario, un conductor podría gastar menos de mil 200 pesos al año en energía, frente a los 20 mil o 25 mil pesos anuales en gasolina para un auto compacto convencional.
Sin embargo, la discusión no puede quedarse en el ahorro. La seguridad será el factor decisivo. En México, la normativa como la NOM-194 establece requisitos mínimos en sistemas de frenado, estructura y protección de ocupantes. Si Olinia no alcanza estándares equivalentes a los de un auto subcompacto, como las bolsas de aire, control de estabilidad o resistencia en impactos, el bajo precio perdería atractivo frente a un vehículo usado que, aunque más antiguo, sí cumple con regulaciones probadas.
También está el tema de la aspiración. Para buena parte de la clase media, el automóvil no es sólo un medio de transporte; es una extensión de estatus, comodidad y libertad. Un vehículo limitado a 50 km/h y enfocado en trayectos locales difícilmente sustituirá al coche principal de una familia. En ese sentido, Olinia tiene más posibilidades como segundo vehículo, solución de reparto o alternativa para quienes hoy dependen del transporte público.
¿Puede una familia de clase media baja comprarlo? En términos relativos, sí. Con ingresos de entre 12 mil y 25 mil pesos mensuales, un financiamiento accesible o algún tipo de incentivo podría hacerlo alcanzable. Pero sin esquemas de crédito claros o apoyo público, seguirá siendo un desembolso importante.
El éxito de Olinia dependerá de su ejecución. Si consigue cumplir estándares mínimos de seguridad, mantener costos operativos bajos y ofrecer durabilidad real, puede abrir un segmento que hoy no existe en México: el del vehículo eléctrico verdaderamente popular. Si falla en alguno de esos puntos, se convertirá en una solución de nicho con impacto limitado.