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La dirigente ausente de Morena
Noticia publicada a
las 03:53 am 30/05/26
Por: Edmundo Velázquez.
La instalación del Consejo Municipal de Morena en Puebla capital volvió a dejar al descubierto una verdad que en el partido todos saben y pocos se atreven a decir en voz alta: Olga Lucía Romero Garci Crespo no tiene capacidad de operación política.
Y no es un descuido de un día.
Son cinco años de un partido que sigue navegando a la deriva, sin estructura propia, sin control territorial y dependiendo de que alguien venga de afuera a salvarle los eventos importantes.
¿Le suena conocido? Debería. Porque volvió a pasar.
Si el equipo del gobernador Alejandro Armenta no reacciona a tiempo, el alcalde Pepe Chedraui se queda con el reflector completo y se consolida, sin despeinarse, como el verdadero operador fuerte de Morena en la capital.
La líder de Morena está prácticamente desaparecida. Es incapaz de llenar una sola plaza, peor aún, de controlar “su propio” evento.
Al final, tuvieron que entrar al quite desde Casa Aguayo. Fue la estructura del gobierno la que logró aforar el recinto y evitar que el vacío de la dirigencia quedara todavía más expuesto.
Otra vez el gobierno rescatando al partido.
Otra vez Morena dependiendo de operadores externos, porque su dirigencia estatal no puede sola.
Y ahí está el foco rojo, no para los adversarios, sino para propia Morena nacional y para el círculo de Armenta: la inoperancia de Olga Romero —”Monina”, como la nombran dentro del movimiento— ya no es un rumor de pasillo. Es un problema de estructura.
¿Y en qué anda la dirigente mientras su partido corre el riesgo de descomponerse?
En una “no campaña” anticipada rumbo a la alcaldía de Tehuacán.
Una aspiración que, según cuentan en los propios círculos locales, no termina de despegar, ni siquiera con el respaldo de la estructura estatal jugando a su favor. Y en la que, por cierto, sus únicas socias son Vero Vélez y Rosario Orozco Caballero.
En Morena, cada vez se repite con más fuerza la misma frase: el relevo de Olga ya está decidido… Nada más falta que le avisen.
La pregunta de fondo no es si Olga Romero quiere ser alcaldesa de Tehuacán.
La pregunta es quién está cuidando a Morena mientras la dirigente mira para otro lado.
Y si la respuesta sigue siendo “Casa Aguayo”, entonces la dirigencia estatal de Morena ya dejó de ser una dirigencia.
Es nada más un membrete.