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4T se blinda ante eventuales derrotas electorales
Noticia publicada a
las 02:07 am 22/05/26
Por: Enrique Núñez.
La propuesta de la "intervención extranjera" llevaría a México a la duda constante de la democracia, sumaría otro problema más al escenario político
La propuesta del morenista Ricardo Monreal para incorporar una nueva causal de nulidad electoral por “intervención extranjera” es una manzana envenenada. Aunque se quiere vender como una ley para fortalecer la soberanía nacional,
en los hechos podría terminar como una herramienta para destruir la democracia mexicana e instaurar una dictadura.
La nueva causal se incluiría en el artículo 41 de la Constitución y establecería como motivo que: “Exista intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados electorales”.
Y en estas líneas encontramos enormes preocupaciones. Empecemos por señalar que el concepto de “intervención extranjera” es jurídicamente ambiguo y en la exposición de motivos de la iniciativa de Monreal también se enlistan conceptos muy amplios como: campañas de desinformación, financiamiento, ciberataques, operaciones digitales, presión diplomática y manipulación de redes sociales. Es decir, bajo cualquiera de estos supuestos se podría solicitar que se repita una elección.
En los hechos, la activación de bots desde otro país, financiamiento ilegal, declaraciones de mandatarios extranjeros, campañas en plataformas digitales o hasta algoritmos de TikTok, X o Meta, bastarían para pedir que se repita una elección.
Así una idea que presuntamente fortalecería la soberanía acabaría convirtiéndose en una “cláusula abierta de nulidad”, porque -como hemos visto en otras iniciativas de la 4T- la propuesta carece de estándares estrictos de taxatividad y certeza jurídica.
Y el problema crecería. Si la ciudadanía no puede verificar claramente las pruebas, la nulidad dejará de verse como defensa constitucional y comenzará a percibirse como intervención política de tribunales o gobiernos. Y en eso del “sospechosismo”, los mexicanos tenemos maestría.
La propuesta de Morena tiene errores jurídicos que terminarán trasladándose al terreno político. Alegando “intervención extranjera” podremos tener escenarios de judicialización total de las elecciones presidenciales, litigios en cada votación y lo más delicado un estado permanente de sospecha, que a su vez debilitará a los futuros funcionarios, legisladores y gobernantes.
Recordemos que las democracias modernas dependen no sólo de elecciones libres, sino de algo aún más importante: la aceptación social del resultado. Y una democracia que vive permanentemente cuestionando la legitimidad de sus elecciones corre el riesgo de dejar de ser funcional.
Ante este escenario deberíamos preguntarnos si México necesita realmente una nueva causal constitucional de nulidad o si el marco vigente ya permite sancionar conductas graves mediante: la fiscalización, delitos electorales, nulidades por violaciones sustanciales y control jurisdiccional ordinario.
¿Cuál es el verdadero objetivo de esta iniciativa?
Veremos y diremos.