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El caso Sinaloa y el manual de la CIA
Noticia publicada a
las 03:28 am 03/05/26
Por: Roberto Fuentes Vivar.
Tres gobernadores en banquillo de acusados
PIB, Ingresos, SHCP, Propiedad, Pemex, CFE
Si el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tiene nexos con el narcotráfico, que se le investigue y se aplique el peso de la ley.
No defiendo ni pongo las manos en el fuego por ningún político.
No es el papel de un periodista.
Pero tampoco estoy de acuerdo con que Estados Unidos imponga sus normas y quiera entrometerse en política interna, como lo hizo con el que podría llamarse “el caso Sinaloa”, en el que el vecino del norte acusa al gobernador Rocha Moya y a nueve funcionarios y exfuncionarios de la entidad el noroeste del país.
A raíz de esa acusación (injustificada, en principio, según las autoridades mexicanas) mucho se ha escrito sobre Rocha Moya. Incluso han salido investigaciones sobre sus propiedades y sus ingresos.
Vive holgadamente con un salario superior a un millón de pesos mensuales, entre su salario de gobernador y sus tres pensiones y ningún reportaje habla de propiedades en el extranjero o propiedades de lujo. El más negativo (para él) fue publicado en emeequis y menciona cinco bienes inmuebles y varios vehículos.
Me llamó la atención que incluso dos amigos de la vieja izquierda, que hoy son opositores a la cuarta transformación, publicaron en Facebook sendos escritos en los cuales hacen un recuento del paso de Rocha Moya por diversas organizaciones -y cargos laborales, como rector de la universidad estatal- desde hace cinco décadas. Si bien no lo defienden, tampoco alimentan el linchamiento en su contra. Incluso parecería que le tienen respeto.
Coincido en algo con ellos y también con la presidenta Claudia Sheinbaum que este jueves dijo sobre el caso Sinaloa, en síntesis: “Si no hay pruebas es evidente que es político; no permitiremos injerencias” como lo cabeceó La Jornada.
El caso parece ser un ejemplo del Manual de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), fraguado por un experto en desestabilizar países, como lo es el actual embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.
Nada más basta ver el entorno:
El 22 de abril se informó que cuatro personas murieron en la sierra de CIA. El caso es tan grave que la presidenta Claudia Sheinbaum lo abordó desde el primer día, con la exigencia para que Estados Unidos y la gobernadora de la entidad, María Eugenia Campos, expliquen ¿qué estaban haciendo dos agentes de la CIA actuando en territorio nacional y violando la soberanía. El asunto ya causó la renuncia del fiscal estatal, quien junto con la mandataria, formaron parte de la nómina secreta del exgobernador César Duarte, quién él si ha exhibido una vida de lujos, lo mismo que María Eugenia Campos.
Esta situación ha generado ciertas fricciones entre México y Estados Unidos, porque el vecino del norte no ha querido explicar qué es lo que hacían los agentes de la CIA, que por cierto uno ingresó al país con pasaporte diplomático y otro con visa de turista.
El fin de semana pasado, el embajador Johnson participó en la colocación de la primera piedra del complejo Pacífico Mexinol, un proyecto de inversión de 3 mil millones de dólares. dijo que la certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción son indispensables para la inversión extranjera en Sinaloa.
Un día antes de que se presentará la acusación contra Rocha Moya, el gobierno mexicano realizó, sin disparo alguno y sin apoyo de Estados Unidos de dos figuras centrales del Cártel Jalisco Nueva Generación: El Güero Conta y El Jardinero. Este último se perfilaba como posible líder de ese grupo criminal, tras la detención, de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quien era la cabeza del grupo criminal que comenzó a florecer en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
También un día antes de la acusación, el senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez, de Morena, dijo en tribuna que, por los agentes de la CIA que operaban en Chihuahua, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, podría haber incurrido en traición a la patria. Fue señalado por el gobierno de Estados Unidos como uno de los involucrados en el caso Sinaloa.
El próximo domingo habrá una convención nacional del Partido de Regeneración Nacional (Morena), actualmente en el poder, para renovar su dirigencia. Este hecho representa una importancia crucial ante las elecciones del año entrante
Como datos curiosos del entorno vale la pena mencionar algunos- En 2025, Sinaloa, fue el estado con mayor crecimiento en el país con avance de 12 por ciento en su producto interno Bruto (Chihuahua solo creció 1.0 por ciento). Su industria se incrementó 12.7 por ciento y se ubica como una de las entidades con mayor aumento en
Con base en estos acontecimientos, es lógico pensar que un exagente de la CIA -como el embajador estadounidense. pretenda vengarse por haber sido descubiertas sus acciones secretas y por ello actúa con base en el manual de esa agencia.
(Al respecto recomiendo a los lectores ver la serie Homeland, filmada de 2011 a 2020. En ella, fuera de la bipolaridad de la personaje central, se explica con detalle cómo actúa la CIA y cómo incluso es capaz de tirar o poner gobiernos, con la mayor tranquilidad y desfachatez.)
Desde luego, como lo menciono en párrafos anteriores, la oposición ha intentado crear una narrativa para desprestigiar la cuarta transformación con etiquetas -inventadas en Estados Unidos- como estado narcoterrorista.
Incluso hasta intentan comparar el caso de Genaro García Luna con la acusación contra el gobernador sinaloense, lo cual es absurdo por muchas razones que darían cuatro cinco veces el espacio de esta columna.
Por cierto que en días recientes también periodistas y opinadores han realizado recuentos de gobernadores supuesta o total mente vinculados con el narcotráfico: Mario López Valdez “Malova”, Francisco Labastida Ochoa, Leopoldo Sánchez Celis y Rodolfo T. Loaiza, todos ellos de Sinaloa y la mayor parte priistas.
Pero también han mencionado casos de gobernadores de otros estados: Tomás Yarrington, Eugenio Hernández Flores, Mario Villanueva, Jorge Torres López, Flavio Romero de Velasco, Roberto Sandoval, Jesús Reyna García, y Enrique Alfaro Ramírez, entre otros muchos.
Repito: no pongo las manos al fuego por Rocha Moya, ni por el senador Inzunza, ni por los otros acusados. Pero la acusación huele a venganza, por lo menos. El peor escenario es que sea orden de Donald Trump para intervenir en México, lo cual si repruebo totalmente.
Dice el filósofo del metro: La CIA no solo lo hacía; lo sigue haciendo.