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Rocha Moya, el Waterloo de la 4T
Noticia publicada a
las 03:20 am 01/05/26
Por: Enrique Núñez.
El partido en el poder se queda sin discursos para seguir acusando a los anteriores gobiernos de corruptos, cuando Estados Unidos hasta pide extradición de funcionarios
La solicitud de detención provisional y extradición de 10 políticos mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, cayó como una bomba ensordecedora en Morena.
Apenas 24 horas antes, el senador morenista Enrique Inzunza Cázares atizaba un discurso contra la gobernadora panista Maru Campos por el caso de los dos agentes norteamericanos. Ayer, el mismo personaje se esfumó de la Cámara Alta tras conocerse que en la lista de los políticos solicitados para ser extraditados a Estados Unidos, está su nombre.
Es el caso más visible, pero no el único. Durante la instalación de la Permanente en el Congreso de la Unión los panistas exigieron que Morena transparente y aplique la ley en el caso Rubén Rocha.
Más de una voz ha cuestionado que Morena se haya desgarrado las vestiduras por el trabajo conjunto de agentes norteamericanos y fuerzas de Chihuahua para destruir un enorme narcolaboratorio, mientras tienen en sus filas, defienden y promueven, a un gobernador que es reclamado por la justicia norteamericana por delitos de narcotráfico y posesión de armas.
El informe norteamericano, además de relacionar al aún gobernador de Sinaloa, con el Cártel de Sinaloa acusa que su llegada al poder fue a través de la violencia. Robo de urnas y hasta secuestro de sus contrincantes son parte del informe con el cual se reclama a Rubén Rocha.
Los señalamientos no son nuevos. Los nexos del mandatario con el grupo de Los Chapitos fueron ampliamente señalados, sus vínculos con el Crimen Organizado y hasta con la captura del Mayo Zambada, han sido divulgados.
Sin embargo, como en otros casos donde los representantes de Morena han sido acusados de otros delitos, como en el caso de Cuauhtémoc Blanco o Adán Augusto, la élite de la 4T prefirió arroparlos antes que abrirles una investigación. Ahí están en redes sociales los vídeos de Andrés Manuel López Obrador pidiendo el voto para Rubén Moya y hasta defendiéndolo tras la captura del Mayo Zambada.
Los morenistas han tenido que cambiar su discurso e incluso tragarse sus palabras. Por ejemplo, por la mañana de ayer Nacho Mier se quejaba amargamente en un noticiero radiofónico nacional sobre la negativa de la gobernadora a presentarse ante el Senado y en tono de advertencia soltó que el caso ya quedaba en manos de la FGR. Esa misma Fiscalía General de la República que ahora usan como escudo.
De la voz de Ulises Lara López, brazo derecho de Ernestina Godoy, la FGR sostuvo que la solicitud norteamericana carece de pruebas y que abrirán una carpeta de investigación. El hombre que consiguió un título de abogado en 24 horas, compró tiempo.
Morena se ha quedado sin baterías para acusar de corruptos a otros partidos, con qué cara podría hacerlo si es la primera vez en la historia de México, que un gobierno norteamericano solicita la extradición de políticos en funciones y en concreto, de un gobernador.
No sucedió con los priistas ni con los panistas ni siquiera con Genaro García Luna.
En algo tienen razón los morenistas: no son iguales, son peores.
Ni más ni menos.