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Visita de doctora… y el desabasto sigue
Noticia publicada a
las 02:44 am 29/04/26
Por: Carolina Viggiano.
Lo ocurrido en Tenango no es anécdota. Es el retrato de un modelo que sustituyó la institucionalidad por la presencia del poder, la política pública por la gira, el derecho por la promesa
Tenango de Doria, Hidalgo, sábado 25 de abril.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunciaba y presumía inversiones cuando, entre los adultos mayores que suelen invitar a estos eventos,
surgió un mensaje directo: no hay medicamentos, no hay médicos los fines de semana, incluso cobran por tomar la presión.
La presidenta escuchó y acudió al Centro de Salud del IMSS-Bienestar. Ahí le informaron que faltaba el 20% del abasto. Lo atribuyó a un proveedor y prometió resolverlo el lunes.
Los pobladores saben que ese dato no corresponde a la realidad. No falta el 20 por ciento. Falta incluso lo más elemental.
“Por eso hay que venir”, dijo. La frase no explica el problema: lo exhibe. Cuando todo depende de ir a ver, la institucionalidad fue sustituida por las giras. Se gobierna recorriendo, no resolviendo.
La región Otomí-Tepehua es de las más rezagadas de Hidalgo: más de 200 mil personas, en su mayoría en pobreza; municipios donde más del 70% vive con carencias.
Hubo un tiempo en que se atendió lo básico: sin infraestructura no hay desarrollo. El hospital de segundo nivel en San Bartolo, construido en 1997 durante el gobierno de Jesús Murillo Karam, sigue siendo -casi tres décadas después- el principal soporte de atención especializada. La Universidad Intercultural del Estado de Hidalgo, donde se realizó el evento, fue construida durante el gobierno de Enrique Peña Nieto como una apuesta para abrir oportunidades en una de las regiones más marginadas.
Hoy, eso no alcanza.
La visita presidencial no fue un acto político: fue un termómetro social. Desde el público se escucharon reclamos por la falta de medicamentos y médicos, y por el abandono en la reconstrucción de todas sus carreteras y puentes dañados por el huracán Priscila en octubre pasado. Siete meses después, las comunidades siguen esperando. Sin el FONDEN, lo urgente se volvió permanente.
A esto se suma una historia reciente que no puede ignorarse. En 2019 se desmanteló el Seguro Popular y se creó el INSABI con la promesa de un sistema más eficiente y sin corrupción. En los hechos ocurrió lo contrario: se rompieron los mecanismos de compra y distribución y se debilitó uno de los pocos instrumentos que sí funcionaban: el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, que llegó a tener cerca de 90 mil millones de pesos.
Ese fondo se transformó en el FONSABI y, en los años siguientes, sus recursos se usaron de forma discrecional para cubrir otros gastos, reduciendo el respaldo a los pacientes más vulnerables. El INSABI no resolvió el desabasto: lo profundizó y dejó un sistema más frágil. Las ocurrencias continuaron hasta regresar al punto que se decía superar en 2018: un sistema universal de salud que hoy se vuelve a prometer.
Lo ocurrido en Tenango no es anécdota. Es el retrato de un modelo que sustituyó la institucionalidad por la presencia del poder, la política pública por la gira, el derecho por la promesa.
Y mientras se hace la política de giras, millones de mexicanos siguen esperando algo más básico: medicamentos.
Carolina Viggiano Austria
@caroviggiano