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La cocaína de Freud...
Noticia publicada a
las 03:04 am 11/04/26
Por: Ramiro Arredondo-Hernández.
Freud tenía intimidad con la cocaína. Freud pretende quedar fuera de suspicacias al experimentar en sí mismo; como las investigaciones de Moreau de Tours con la mariguana, las pruebas de Gordon Alles con anfetaminas y Albert Hoffman con LSD. Freud es alcahueteado por la ciencia ante estas dos drogas mucho más sofisticadas que la cocaína.
Esa criminalización crea el mercado negro de cocaína, opio, morfina, mariguana, heroína y anfetaminas. Freud conoce la coca una década antes de descubrir el psicoanálisis. Sus biógrafos no hablaron de esto, Jones la minimiza. La cocaína aún no se difunde en Europa, no así en USA en donde goza de prestigio en ámbitos médicos y fuera de estos.
Era digestiva que fortalece al sistema nervioso, alivia la fatiga y cura adicciones. Coca Cola y vinos revitalizantes, la tenían. Se vendía libre y sin recetas. En 1906 se prohíbe y ya para 1912 se firmó este tratado que pondrá a aquel producto sometido a un estricto control policial. Freud y la cocaína suponían enorme influencia sobre el psicoanálisis.
Sus estudios de la cocaína son aquel choque con la neurosis y fracaso terapéutico. Freud la experimenta en si mismo, ya en 1884 y escribirá "Sobre la Coca" a mediados de ese año. En falsa rigurosidad científica hace una apología a la cocaína como estimulante y anestésica, como merolico. El le describiría a su novia Marta Bernays, su confusión así:
"Si te sientes indócil verás cuál es más fuerte, si la niña que no come o la fogosa cocaína en el cuerpo". En "Contribución al Conocimiento de Efectos de Cocaína" de 1885 aborda el tono muscular y tiempo de reacción. Comprueba que efectos pueden ser propios del organismo, cuando uno débil puede liberar esta energía de otro con mejor salud.
Dejará de recomendarla. En "Anhelo y Temor de la Cocaína" de 1887 Freud niega sea "la tercer plaga de la humanidad" como la llama un médico alemán. La aconseja para hipocondría, neurastenia e histeria. Aquella apología lo llevaría al fracaso. Su amigo Fleischl fallecerá de sobredosis cuando Freud la prescribe al curar una adicción a morfina.
Decae su entusiasmo por fármacos, apela a hipnosis. En escritos, la cocaína destaca su vínculo con el psicoanálisis. Freud usa coca para darse bienestar, pero divide al que la consume y al que la investiga. La coca es para Freud dramática transformación capaz de convertir la libido retenida en energía y dispositivo químico para sublimación.
"La intimidad de Freud y la coca es engaño con hipnosis y una charla terapéutica, su técnica ritual y analítica. Le da a cualquiera este flash inicial de la cocaína con toda su magia y arrepentimiento al soportar aquella abstinencia, al acabar el efecto de la coca brota amordazado un tóxico duelo, para siendo alma en pena, tener la pena en el alma".