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Grandeza y Miseria del Género Humano
Noticia publicada a
las 02:48 am 05/04/26
Por: Alfredo Ríos Camarena.
Estos mismos días, la guerra de Ucrania y Rusia arribó a su cuarto año. El genocidio palestino sigue provocando el terror en Gaza. En África, en Somalia y en Nigeria
La Semana Santa representa una de las fechas icónicas en que la cristiandad rememora la doctrina de Jesús y su martirologio, que dieron origen a nuestra era,
proponiendo fundamentos éticos basados en la misericordia, el perdón y el amor.
Han sido tan poderosas estas premisas religiosas y teológicas que, a pesar de los cambios estructurales que se han dado en el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo, han permanecido como un faro de esperanza. Cada año, millones de seres humanos aprovechan estos días para su asueto y divertimento, y también para reflexionar espiritualmente.
Esta semana contrasta con las guerras absurdas y crueles que siguen siendo parte del escenario mundial. No aprendimos del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial, seguimos empeñados en la destrucción y la muerte con el propósito del dominio económico y político.
Estos mismos días, la guerra de Ucrania y Rusia arribó a su cuarto año. El genocidio palestino sigue provocando el terror en Gaza. En África, en Somalia y en Nigeria continúan las matanzas inexplicables, igual que en Haití y en muchos puntos del planeta. El ejemplo de la barbarie se descarna a plenitud en los bombardeos sobre Irán y en la invasión de Israel a una nación golpeada por el destino, como es Líbano, que alguna vez se llamó el París de Oriente.
El objetivo, más allá de la religión y del racismo, siempre lo vamos a encontrar en el sentido económico: los grandes ganadores de este conflicto son los intereses de las empresas petroleras y quienes las controlan.
El pasado miércoles 1 de abril, la ciencia y la tecnología tuvieron un ejercicio de enorme calado: el viaje de Artemis II, que lanzó una nave al espacio exterior y al reconocimiento completo de nuestro satélite lunar. Esa misma tecnología extraordinaria también se ve reflejada en los drones y en los misiles que ensangrientan las guerras contemporáneas.
Ese mismo día, el presidente Trump no estuvo en el Centro Espacial Kennedy, pero sí asistió para presionar a la Suprema Corte de Estados Unidos, que pretende modificar la enmienda constitucional 14 para quitar la nacionalidad y ciudadanía a los hijos de inmigrantes no legales, mostrando así la cara siniestra del racismo.
Afortunadamente, los jueces de la Corte parece que no aceptarán esta nueva interpretación, pues viola derechos humanos y principios constitucionales vinculados, desde luego, a su historia y al principio jurídico del jus soli, universalmente aceptado.
Horas después, el presidente Trump dirigió un mensaje a la nación sobre la guerra en Irán, afirmando que Estados Unidos tiene la fuerza militar más importante del planeta y que con ella han diezmado a la población y prácticamente derrotado militarmente a Irán.
Sin embargo, respecto al tema central que ha descompuesto la economía mundial y que tiene que ver con el tránsito a través del Estrecho de Ormuz, dijo que Estados Unidos no necesitaba ese petróleo y que quienes debieran resolver ese problema son las naciones afectadas por la demanda petrolera de fertilizantes y otros insumos fundamentales. La realidad es que las encuestas sobre la aceptación de la guerra en Estados Unidos reflejan 66% en contra y 34% a favor.
El género humano vive entre la libertad y el miedo. La pobreza exponencial sigue siendo una herida lacerante. El pensamiento filosófico y profundo sobre el bien y la justicia ha sido detenido por la ambición desmedida de quienes rigen los destinos del mundo.
POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
CATEDRÁTICO DE DERECHO EN LA UNAM