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Benito Juárez y la No Intervención
Noticia publicada a
las 02:11 am 03/04/26
Por: Ramón Xilotl Ramírez.
La defensa de la soberanía del país por el presidente Juárez evitó la subordinación de México a intereses extranjeros. Su política internacional se basó en el respeto entre naciones y en el derecho de México a decidir su propio destino
El nacimiento de nuestra nación no fue fácil. Tenía que defender su existencia.
El nuevo derecho internacional se definía en Viena y establecía la intervención de las potencias para defender a las monarquías de los brotes de soberanismo popular, validaba las represalias y mantenía el bloqueo. Se llegó a invocar la intervención europea para sofocar la tentativa mexicana de independencia como un atentado a la monarquía española.
Los peligros no sólo estaban afuera, dentro del país las cosas no se definían políticamente, se recurría a la violencia para imponer la voluntad. Por ello, en 1853 Francisco González Bocanegra clamaba: Ya no más de tus hijos la sangre se derrame en contiendas de hermanos. Faltaban voluntad, inteligencia y organización política para conducirlas de manera pacífica y constructiva.
Además de las pugnas por el poder, México enfrentó un desmembramiento en la guerra de Texas, la intervención francesa de la Guerra de los Pasteles, y una invasión que nos despojó de más de la mitad del territorio.
Con la Guerra de Reforma reapareció la guerra civil. En octubre de 1858, desde Veracruz, Benito Juárez denuncia un intento de España para intervenir en México con un desembarco organizado en Cuba. Entonces, planteó la no intervención extranjera en los asuntos de política interna. Ciertamente, no era norma internacional conforme al derecho definido en Europa, pero lo basaba en la razón, en la justicia y en el respeto entre naciones.
En septiembre de 1861, nuestro plenipotenciario en Francia es notificado de la intención francesa de reclamar a México por la vía armada. En octubre, Francia, Inglaterra y España firman la Convención de Londres para intervenir a causa de la suspensión temporal del pago de la deuda externa.
La respuesta de Juárez fue diplomática. En febrero de 1862, don Manuel Doblado negocia los Tratados de la Soledad. España e Inglaterra los aceptan y se retiran, pero Francia continúa con la intervención. Más allá de la deuda, pretendía derrocar a la República y reemplazarla con una monarquía alineada con Francia.
El imperio de Maximiliano se estableció en la capital y Juárez mantuvo un gobierno itinerante. Las potencias europeas otorgan su reconocimiento al Segundo Imperio Mexicano. En contrapartida, las naciones americanas mantienen su reconocimiento y relaciones con la República. Aquí destacó la importancia de la presencia del presidente Juárez en territorio mexicano, que demostraba la existencia del gobierno de la República y que el segundo imperio mexicano era solamente un intento.
La defensa de la soberanía del país por el presidente Juárez evitó la subordinación de México a intereses extranjeros. Su política internacional se basó en el respeto entre naciones y en el derecho de México a decidir su propio destino.
Restaurada la República, en agosto de 1867, Juárez declara que: “Los principios justos del derecho internacional… sostienen el principio de no intervención”. Al inicio de sesiones del Congreso de la Unión, en diciembre de 1867, expone los principios de política exterior que había manifestado desde 1861 y que constituyen su doctrina.
La defensa del principio de No Intervención se convirtió en regla, Lerdo de Tejada la sigue. Venustiano Carranza la profundiza con la igualdad de los estados, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos. Estas pautas diplomáticas están finalmente incorporadas al artículo 89 de nuestra Constitución desde 1988.
Por Ramón Xilotl Ramírez.
ramon.xilotl@anahuac.mx
*Abogado, Diplomático y Académico.
Director de la Escuela de Relaciones Internacionales
Universidad Anáhuac Puebla.