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La importancia de la burguesía
Noticia publicada a
las 02:13 am 26/03/26
Por: ATL DEL DESIERTO.
Por siglos hemos considerado a la burguesía como una clase privilegiada, cuando realmente fue una mala interpretación de la palabra.
Desde la Edad Media, en los feudos se formaba un cinturón de viviendas que tenía como función proveer de productos y servicios a quienes vivían en el corazón del feudo, que eran el personaje de la realeza o feudal y sus cercanos colaboradores.
Los pobladores de ese cinturón eran los burgueses, quienes se declaraban y sentían superiores a los más lejanos, que eran los campesinos, algo que con el tiempo llevó a conductas chauvinistas. En Francia, un parisino camina sobre el agua en presencia de provincianos franceses; en Argentina, un porteño (de Buenos Aires) camina sobre el agua en presencia de argentinos de provincia; y en México, para risa de propios y extraños, un poblador de la nube gris y tóxica de CDMX camina sobre el agua descompuesta, como si el mundo no lo mereciera.
Esa burguesía fue relevante y útil en los movimientos sociales desde el siglo XV, cuando la comunidad judía entendió el valor de esos movimientos, con Enrique VIII, una guerra entre la corona británica y la Iglesia católica, que no le quiso cumplir el capricho al señor de cambiar de esposa “santamente”; las guerras provocadas por Martín Lutero, y muchas más, tuvieron suelo fértil en los burgos, en los poblados cercanos a los palacios. En el campo, la gente que trabajaba toda la semana y solo iba a misa el domingo tenía menos oportunidad de ser adoctrinada.
La misma Revolución francesa tuvo más actividad en los burgos; incluso tuvo lucha en contra por campesinos que no concordaban con parte de lo que promovían los líderes franceses. En el siglo XIX, esa separación entre población agrícola y la “burguesía” en Europa empezó a percibirse; a esta última como un grupo que se sentía superior. Incluso, se percibía más simpatía por el socialismo entre la burguesía.
Por eso, en la Unión Soviética, el papel del campesino fue soslayado; era más manipulable el sector obrero, ubicado, claro, en los burgos, en los poblados, donde fueron menores las muertes por falta de alimentos (el partido les procuraba algo de alimento, a diferencia de lo que se enviaba a los campesinos).
En la primera mitad del siglo XX, ya la burguesía empezó a representar a esa clase media, a veces alta.
En el avance que tuvo el neoliberalismo en el mundo, no fue menor el soslayo al campo. Muchos agricultores europeos de países no socialistas se quejan del daño causado por los compromisos de sus gobiernos para cumplir con las exigencias del modelo neoliberal.
En el tema de la producción del maíz a nivel global, el manejo global y la tecnificación han hecho que el maíz sea el cultivo que se puede producir a menor precio, principalmente porque los grandes productores agrícolas tienen la frase: “get big or get out” (hazte grande o hazte a un lado). Mientras eso prevalece, en todo el mundo aún hay ingenuos que prohíben nuevos materiales genéticos, aduciendo falsos riesgos, solo eliminando las posibilidades reales de supervivencia para los productores de maíz en el mundo.
Los medios de comunicación han sido prolíficos en la creación de una clase que habla sobre cualquier cosa con autoridad sin conocimiento suficiente. Hace algunos años vimos personas que, al ver que las verduras se descomponían al estar en bolsa de polietileno, concluían que: “el polietileno causaba la descomposición; ergo, no debemos usar envases de plástico”. Hemos visto también personas que evitan el uso de hornos de microondas “porque causa cáncer”. Todo eso ha favorecido a mercados grotescos como el de los alimentos orgánicos.
Los avances tecnológicos han traído beneficios a todas las poblaciones, pero eso implica una obligación del ciudadano de todo el mundo para adoptar dichos avances. Es más interesante, en una fiesta de adictos, “denunciar los riesgos” del uso de tecnologías que los beneficios prácticos y manejables; adictos que, por cierto, son burgueses todos.
Concluyendo, es triste ver que una “clase social”, producto de los reacomodos de los esquemas sociales, tenga más poder en provocar problemas que en solucionar los existentes.