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México, bajo el reflector como epicentro de los cárteles
Noticia publicada a
las 01:31 am 18/03/26
Por: Darío Celis.
Si algo le faltaba a México, tras los hechos de violencia por la detención del “Mencho”, era que el Gobierno de Donald Trump, aliado con otros países latinoamericanos, lo colocara como epicentro de la violencia del crimen organizado, lo que podría afectar en los mercados. La percepción también tiene precio.
México recibió las declaraciones del Mandatario estadunidense con números fuertes: en 2025 fue el principal socio comercial de Estados Unidos, con un intercambio superior a 800 mil millones de dólares.
La Inversión Extranjera Directa superó los 36 mil millones, impulsada por el nearshoring y la relocalización industrial. Ninguna de esas cifras se espanta por un discurso. Pero el ruido no es inocuo.
La primera grieta aparece en la confianza del inversionista financiero, no en la planta productiva. Fondos internacionales, aseguradoras y bancos ajustan primas de riesgo cuando el lenguaje geopolítico se endurece.
No cancelan proyectos, pero sí piden más garantías, encarecen el financiamiento o simplemente postergan decisiones. En sectores como logística, energía o infraestructura donde los retornos se miden a décadas, ese retraso importa.
Un segundo frente es el comercio fronterizo. No hay cambios formales en el T-MEC, pero sí un entorno propicio para más inspecciones, mayores costos administrativos y fricciones regulatorias.
Basta recordar que una revisión más estricta en aduanas puede sumar horas y millones de dólares a cadenas que dependen del “just in time”, particularmente en la industria automotriz y electrónica.
El tercer impacto es más silencioso, pero quizá el más importante, el costo del capital, y es que cada punto adicional en el spread de deuda soberana se traduce en menos margen fiscal o en créditos más caros para empresas medianas.
México no está en una crisis financiera, pero tampoco es inmune a un entorno donde la volatilidad del peso responde más a titulares que a balances.
¿Dónde no está el golpe? En el corto plazo, no en el empleo ni en la producción manufacturera. Las fábricas no se mudan por discursos y el nearshoring sigue siendo una ventaja estructural frente a Asia.
Tampoco el turismo colapsa, ya que los destinos consolidados han demostrado resistencia incluso en escenarios más adversos.
El riesgo real no está en la frase, sino en la traducción de la narrativa en política pública que va desde las sanciones financieras amplias, designaciones con efectos extraterritoriales o un enfoque de seguridad que eleve la incertidumbre jurídica para empresas que operan en México.
En economía, como en los mercados, el problema no es el ruido aislado. Es cuando el ruido se vuelve tendencia. Y ahí, México todavía tiene margen para evitar que la conversación se convierta en costo.