Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
¿Quién sigue?
Noticia publicada a
las 02:47 am 26/02/26
Por: Miguel A. Rocha Valencia.
Jefes de cárteles cayeron, ahora faltan quienes los protegían o sea “políticos”.
Sin escatimar, la presión del gobierno de Estados Unidos sobre el de México, resulta vital para que en nuestro país se combata al crimen, pero no se debe olvidar que, desde el inicio del actual sexenio,
la estrategia de abrazos y no balazos cambió con la llegada de Omar Hamid García Harfuch a la secretaria de Seguridad Pública, donde se plantearon varios ejes a partir de trabajos de inteligencia.
De hecho, a través de la dicha secretaría se aplican las nuevas políticas de seguridad en el actual sexenio y en ellas se involucran los cuerpos castrenses y otras dependencias como Hacienda a través de su Unidad de Inteligencia Financiera y el SAT, Gobernación y desde luego, la fiscalía general de la República donde se concentran las investigaciones de manera oficial.
Incluso García Harfuch quien a pesar de todo mantiene un perfil discreto es el encargado de dar seguimiento a todas las investigaciones relacionadas con el crimen organizado, con acceso directo a inteligencia militar, a la antigua plataforma México y el heredero del Cisen, además de ser contacto directo entre gobierno mexicano y el estadunidense a través de las dependencias de seguridad que dependen de los departamentos de Estado y del Tesoro.
Es por esa ruta que se conocen los datos de inteligencia y hasta los bancos seleccionados lo mismo por la DEA que por el FBI y Seguridad Nacional de Estados Unidos. La línea directa de García Harfuch con la titular del Ejecutivo está siempre abierta.
De tal suerte que cualquier acción o reacción anticrimen pasa por la silla presidencial antes de ocurrir, incluyendo aquellas concertadas con agencias de seguridad extranjeras. El musculo y estrategia es de las fuerzas armadas que incluyen a la Guardia Nacional.
Como se ha visto, a diferencia de otras administraciones, la Marina está marginada de los operativos y acciones directas, aunque aporta efectivos para la integración de las llamadas fuerzas especiales y de reacción inmediata.
Y es precisamente el hecho de que el civil García Harfuch esté en lugar preponderante del gabinete de seguridad con acceso a todos los archivos e indagatorias, lo que le permite tener conocimiento del carril paralelo a la delincuencia organizada “común” y que se desempeña desde el servicio público civil a nivel de municipios, estados y desde luego, federal.
Tan es así que a los “datos y expedientes” con que cuenta la secretaría de seguridad Pública, se suman los que a través de inteligencia consiguen los militares incluso de sus propios integrantes.
Eso hace que el titular de la SSP sea uno de los personajes mejor informados, aunque eso no es nuevo. Por ello tiene conocimiento de la estructura de las redes criminales que operan en el país, con nombres, apellidos, domicilios, padrinos y protectores desde las áreas políticas del poder civil.
Por ello es que depende de palacio Nacional tomar la decisión política de actuar contra tal o cual criminal, sus socios o protectores, cuyos nombres también se conocen allende la frontera norte, de donde llegan las presiones para que el gobierno mexicano actúe pues bien se sabe que descabezar organizaciones no garantizan el final del grupo criminal sino su atomización y generación de violencia en disputa de territorios o la supremacía.
En eso están y tarde o temprano van a caer. Lo seguro es que, en la selección de candidatos a las intermedias para legisladores, gubernaturas y alcaldías, los partidos, especialmente Morena, deberán cuidar el tema delincuencia en sus filas y aspirantes porque ahora tienen el ojo de Donald Trump y del mundo viéndolos.
Suceda lo que suceda con la mentada reforma electoral, si paso o no, Morena ya tiene el dedo puesto incluso si se intenta, como se cree, un mega fraude electoral que le garantice la mayoría en el congreso y los gobiernos estatales y municipales, sobre todo si sucede como en las del 2024 en que fue flagrante la intervención del crimen organizado.
Por lo pronto a esperar quien cae, porque no hay duda, la presión de Trump, va a continuar.