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El sistema de salud mexicano, el de Dinamarca y la telemedicina
Noticia publicada a
las 04:08 am 21/02/26
Por: Norberto Maldonado.
El gobierno de la 4T se la pasa diciendo que el sistema de salud funciona perfecto. Que esto es como vivir en Dinamarca. La población que tiene dos dedos de frente sabe que eso es una absoluta mentira.
La retórica oficial ficticia del sexenio pasado sobre que México tendría un sistema de salud mejor que Dinamarca,
es una ofensa para la inteligencia de los mexicanos que sufren la carencia de los servicios de salud y de medicamentos.
Basada en una estrategia simple, impactó en el ánimo y en la percepción de una clientela electoral capturada por los programas sociales, que antes que notar el gran daño que ese reparto de dinero causaría a las instituciones de salud del país compraron el boleto. El Sistema Nacional de Salud se ha visto deteriorado al grado incluso de que la Campaña Nacional de Vacunación dejó de existir nada más arribó este nuevo régimen al poder, y ahora las consecuencias las hemos visto los últimos meses: la epidemia de Sarampión en México es de preocuparse con más de 10 mil casos que van en aumento. Esta epidemia llegó en muy mal porque estamos en vísperas de la Copa Mundial de Futbol 2026, y el arribo de los extranjeros podría provocar una nueva oleada de casos de sarampión en el país.
Para empeorar más las cosas, la OMS advirtió que México está a punto de perder el estatus de país libre de sarampión. Aproximadamente 1.5 millones de niños no recibieron dosis en 2024, y se queja la 4T de los gobiernos “neoliberales” que mantuvieron a raya el sarampión con la Cartilla de Vacunación Infantil.
¡Pobre Dinamarca que no goza de un sistema de salud tan avanzado como el nuestro!
Pero continuando con lo anterior, la apuesta fue conquistar a un sector de la población predominantemente joven pues el bono demográfico del que aún goza nuestro país, estereotipado con falacias comunes del tipo de “honestidad valiente”, ha visto derrumbarse las instituciones de salud ante sus ojos sin verlo. Me explico, los jóvenes acuden ocasionalmente al doctor o requieren algún medicamento para tratar un padecimiento crónico. Estas necesidades son más propias de adultos y adultos mayores o personas que desafortunadamente sufren algún tipo de cáncer, diabetes, accidentes graves o requieren algún tipo de tratamiento constante, pero para la mayoría en este momento el sistema de salud no es prioridad, lo será mañana, cuando se invierta el bono demográfico, tal vez en el 2050…
Los mexicanos conocemos bien las consecuencias de esto:
• citas que tardan meses,
• cirugías que se posponen años,
• hospitales sin insumos y
• personas que mueren porque no recibieron el tratamiento adecuado
Los recortes presupuestales han sido una constante. En 2026, según el CIEP el gasto en salud tuvo un aumento real de 5.9% respecto a 2025, sin embargo, implicó un recorte de 4.7% respecto al monto ejercido en 2024. En este sentido remata este famoso centro de investigación: el aumento propuesto para 2026 en hospitales, institutos y medicamentos no alcanzaría el nivel ejercido en 2024, limita el acceso efectivo de la población sin seguridad social a los servicios de salud. Dato relevante si consideramos que el porcentaje de trabajadores informales ronda el 54.9% de la población económicamente activa, es decir, población sin prestaciones ni seguridad social. Así que a pesar de que el salario ha mejorado las condiciones laborales no son las óptimas.
México invierte 5.9% del PIB en salud, la OCDE invierte el 9.3%. Gastamos tres veces menos por paciente. Tenemos menos médicos y apenas tenemos una cama hospitalaria por cada mil habitantes.
Hace falta imaginación y creatividad para reorientar hacia la eficiencia las políticas de salud, adoptando y adaptando la telemedicina a los servicios de salud.
La falta de integración tecnológica en el sistema de salud mexicano limita la eficiencia y calidad de los servicios médicos. La ausencia de expedientes clínicos electrónicos y sistemas de telemedicina dificulta el seguimiento de pacientes y la atención en áreas remotas. Esta carencia contribuye a diagnósticos tardíos y tratamientos inadecuados, afectando negativamente la salud de la población. Además, la falta de inversión en tecnología médica avanzada impide la adopción de innovaciones que podrían mejorar los resultados clínicos y reducir costos a largo plazo.
La tecnología privada ya podría resolver esto:
• Telemedicina.
• Expedientes digitales.
• Inteligencia Artificial para diagnóstico.
• Monitoreo remoto de pacientes.
El mercado global de healthtech ya supera los 600 mil millones de dólares.
En México empresas pioneras brillantes como Telemedicina emplean la tecnología digital para atacar un rezago estructural y técnico que aqueja al sistema de salud: la demora y un diagnóstico apresurado, por lo que apuestan a que los servicios médicos se otorguen en consultorios con equipo e infraestructura de telemedicina, donde el médico pueda ingresar el número de seguro social o seguro popular de un paciente, o asignarle uno, ingresar a su historial médico digitalizado y saber qué padecimientos ha tenido, generar un prediagnóstico y proceder a la auscultación. Posteriormente, si la atención requiere ser profundizada el médico puede acceder por chat o videoconferencia a la red de médicos especializados para pedir opinión.
Con lo anterior, a decir de los directivos, se busca generar ahorros de un 80% en cuidados paliativos y enfermos crónicos a nivel federal y estatal.
Como lo mencioné en mi artículo anterior, de acuerdo con Open AI, más de 236 millones de personas en el mundo consultan constantemente temas de salud en ChatGPT. Eso significa que la IA ya forma parte del ecosistema cotidiano de decisiones personales, incluyendo bienestar, síntomas y condiciones crónicas.
El uso de modelos como Health GPT que según anuncia la compañía tecnológica permitirá conectar datos médicos del sistema de salud de los usuarios, adaptado a consultorios de telemática dirigido por profesionales de la salud en México, podría aliviar el rezago en la atención y diagnóstico oportuno de miles de mexicanos en todo el país.
El IMSS está operando con presupuesto político en vez de usar innovación y datos.
Necesitamos dejar de lado la burocracia y empezar a usar la digitalización privada.
El estado mexicano monopoliza la salud, más del 70% de la población depende principalmente del sistema público. Genera dependencia.Y esa dependencia concentra los retrasos, los infinitos tiempos de espera y los tratamientos que llegan tarde, si es que llegan.
Y en salud, esperar, es perder tiempo de vida.