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“El pistola de oro”
Noticia publicada a
las 02:45 am 15/02/26
Por: Adrián Ruíz.
Marcadas pillerías. El “amor” a Puebla que “siente” Alejandro Armenta, contrasta con la riqueza ilícita de familiares y amigos. Y la pobreza extrema de poblanas y poblanos. Entre los beneficiados y nuevo millonario anoté usted a: Francisco Javier García Jiménez. Mejor conocido como “El Pistola de Oro”.
Se trata de un antimorenista como “El Choco” José Luis García Parra, pero de rancho -Acatzingo-. Ambos son enemigos de la austeridad. Los dos comulgan con: si robar y si mentir. No les importa gastar dinero a manos llenas.
“El Pistola de Oro” o Paco García para los cuates. No tenía ni para los pasajes del transporte, cuando Alejandro Armenta lo “jaló” a laborar con él en la diputación federal luego en el Senado. Y ahora en la gubernatura lo hizo su secretario particular en el primer año.
En escasos 13 meses, “El Pistola de Oro”, se convirtió en un poderoso cacique de Acatzingo -uno de los dos municipios dónde Alejandro Armenta tiene sus propiedades. El otro es Izúcar de Matamoros, dónde se apoderó de 50 hectáreas de terreno, pero esa es otra historia-.
Paco Javier García en los siguientes días, recibirá otro premio de la corrupta administración de Alejandro Armenta: su incorporación a la Fiscalía General del Estado. Y no cualquier cargo. Será en plan estelar. Nada menos que como Oficial Mayor.
Para festejar su próximo nombramiento. “El Pistola de Oro”, se encierra en el antro Tepanco de Cholula. Dónde con sus “amigos’ se pone como araña. Y obvio le da por soltar balazos como si viviera en el Viejo oeste.
Amigos, acompañantes y empleados del lugar le permiten sus excesos. Porque se los cobran en efectivo. Los primeros lo acompañan a las borracheras. Debido a que los tiene condicionados. Si quieren que les siga dando obra pública sin licitar. Tienen que acompañarlo sin protestar a todas sus borracheras y desmanes.
Además de obedecerlo incondicionalmente. Y celebrar los balazos que salen del arma del “Pistola de Oro”. También están obligados a comprar vehículos, camionetas y joyería de su propiedad, pero a precio más alto del facturado. Por ejemplo si una camioneta cuesta 500 mil pesos. Paco de las vende en 700 mil. Uno es que quieran tienen que pagarla. O no recibirán obras de entre 10 y12 millones de pesos.
Para eso es mi amigo y “pariente” el gobernador Alejandro Armenta. Grita ebrio “El Pistola de Oro”. A quién no le parezca ni modo. Cuento con su apoyo al cien por ciento. El poder es para ostentarlo y demostrarlo.
En su reciente fiesta en Acatzingo, de su pistola salieron balazos. Y de su boca la sentencia: en unos días el gobernador me dará el nombramiento de oficial mayor de la Fiscalía General del Estado. La consigna es apoderarnos de los tres poderes del estado.
¡Gobernador cómplice!
Reporte del Informante
Gritos en el desierto.
El cierre de juzgados municipales es irrelevante para la ciudadanía. Los gritos de jueces y juezas, afectados son protestas por el cierre de la llave de recursos. Por décadas se han despachado con la cuchara grande. Y como tocaron sus intereses piden “justicia” cuando la han impartido parcialmente.
Los juzgados municipales eran auténticos nidos de “ratas”. Nada pasaba sin antes reportar cuotas de las partes afectadas. Es una mafia dañina que pide les regresen la fuente de sus ingresos. Los millones de pesos que paraban en los bolsillos de los “impartidores” de justicia les fueron suspendidos.
Los jueces y juezas operaban en contubernio con las policías estatales y municipales. Los segundos llevaban a gente por faltas menores y desahogaban procedimientos de cuantía menor. Cómo: embargos civiles y mercantiles, cuyo monto no superaba los 300 mil pesos.
Pero los impartidores de justicia maniobraban para cobrarles entre el 30 y 40% para sacar adelante los asuntos a la brevedad posible. La protesta por demás infructuosa porque a finales de 2026, serán jubilados el 80% de jueces y magistrados.
La mayoría de jueces y magistrados, se rehúsan a jubilarse, porque es más productivo seguir laborando. Lo que ganan activos equivale a 10 veces más su salario. Lo mismo cobran en efectivo y especie. Gracias a los negocios poseen propiedades de bienes inmuebles. Incluidos terrenos.
¡Precio a la justicia!