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Como juega el gato maula...
Noticia publicada a
las 01:36 am 13/02/26
Por: Rafael Cardona.
La presunción de legitimidad nacional invocada para ministrar petróleo al gobierno de Cuba por razones humanitarias no altera ni evita las decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump.
Con el fondo de un bandoneón gemebundo, Carlos Gardel lanza al aire aquellos versos de Celedonio Flores: “...la vida te ríe y canta/,
Los morlacos del otario los jugás a la marchanta/ como juega el gato maula con el mísero ratón”.
Juego metafórico en el cual se despliega el toma y daca de quien poco da y mucho adquiere, juego desigual con ruines apariencias cuya estrategia felina el gobierno de Donald Trump practica en cada telefonema con la Presidenta (con A) de México, quien resulta elevada a los cielos de la adulación con zalemas visiblemente exageradas, para quedar al poco tiempo atrapada en la zarpa de los aranceles o los anuncios (ya cumplidos) de acción territorial de las fuerzas de Estados Unidos, como quedó plenamente comprobado con la operación directa del jefe de la Oficina Federal de Investigaciones de allá (Kash Patel) en la captura —para más— de un narcotraficante canadiense aquí (Ryan Wedding), con todo y la falacia de una entrega (como si no fuera lo mismo) generada por la I.A.
Si se entregó fue al FBI. (¿Qué hacía aquí Patel?)
Trump ha consolidado su método para someter a México: el juego felino-roedor, aunque aquí no se respeten las variaciones de género. Como es un juego, no requiere femenino, como no lo tendría el ajedrez, cuya terminación en A, sería una insensatez.
La catarata de zalemas vertida sobre la cabeza de nuestra Presidenta en el telefonema del jueves pasado se convierte minutos después en el nuevo zarpazo arancelario.
“México tiene una líder maravillosa e inteligente. ¡Deberían estar muy contentos por ello!”, dijo Trump. Y todos se lo creyeron. Basta ver la bobalicona sonrisa de Juan Ramón durante la llamada. Entre la satisfacción (como mérito suyo) y la complacencia.
Pero al poco rato, el verdadero sentido de la relación dominante:
“...El presidente Donald Trump firmó un decreto por el que ordena imponer aranceles contra importaciones de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, incluido México, ante la emergencia que, según él, representan las políticas del régimen cubano para EU”.
La respuesta mexicana resulta altamente funambulesca:
El gobierno mexicano —dijo CSP— necesita conocer con precisión los alcances del decreto para evaluar sus posibles efectos en la relación bilateral y en la política exterior de México sin producir una crisis peor en el entorno cubano. ¡Cómo no!
Una vez más se confunden las cosas.
La presunción de legitimidad nacional invocada para ministrar petróleo al gobierno de Cuba por razones humanitarias no altera ni evita las decisiones de Trump.
No es asunto de ética. Tampoco de Derecho Internacional o soberanía. Se debería tratar de salvarse de la zarpa del gato.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL