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Los trenes de la corrupción y la tragedia
Noticia publicada a
las 01:04 am 08/01/26
Por: Enrique Núñez.
Aunque hoy buscan que sea visto como un accidente ferroviario, la realidad es que cuando se trata de trenes, la 4T se pinta sola para llevar estos hechos a niveles de tragedias.
Vaya fin y arranque de año. Por un lado, el descarrilamiento del Tren Interoceánico con 14 personas fallecidas y un número considerable de heridos y por otro,
la incursión norteamericana en Caracas para detener al dictador Nicolás Maduro y a su esposa. A estos dos hechos habrá que sumarle el sismo del 2 de enero cuyos daños resultaron menores, por fortuna, considerando las tragedias de otros temblores de similar intensidad.
Pero vayamos por partes. Lo del descarrilamiento del tren, no resiste un análisis.
Es la crónica de una tragedia ampliamente anunciada.
Corrupción, negligencia, incapacidad, insensatez, necedad y voracidad son sólo algunos de los términos que describen lo que ahí sucedió.
Por “suerte”, por llamarle de alguna forma, la fecha le vino como anillo al dedo a la 4T, perdiéndose el escándalo en la distracción natural que en estas fechas invade a la mayoría de los mexicanos.
Sin embargo, aunque hoy buscan que sea visto como un accidente ferroviario, la realidad es que cuando se trata de trenes, la 4T se pinta sola para llevar estos hechos a niveles de tragedias.
Ya no es casualidad un descarrilamiento como el del 28 de diciembre, si en su oscuro historial la 4T suma el desplome de la Línea 12 con 27 personas fallecidas y cuando por lo menos se contabilizan tres descarrilamientos del Tren Maya, ocurridos en marzo de 2024 (Tixkokob), enero de 2025 (cerca de Limones, Quintana Roo, un vagón de carga) y el más reciente en agosto de 2025 (Izamal, Yucatán), sumando también varias fallas y percances menores, incluyendo choques y problemas mecánicos, aunque el número exacto varía según la fuente y la clasificación de "percance".
En conclusión, los trenes de la 4T están íntimamente ligados a la corrupción, la intransigencia y sobre todo, a la tragedia.
¿Represión o libertad? Una simple disyuntiva
Y así fue como culminó el 2025, dejándonos un breve respiro para que en la madrugada del 3 de enero se conociera primero el bombardeo de Caracas y posteriormente la detención de Maduro.
Y tres Doritos después empezó la guerra ideológica en redes que muestra el radicalismo en el que vivimos.
Mientras una parte importante de los usuarios de redes sociales celebraba la detención, otros —principalmente quienes simpatizan con los movimientos socialistas en el mundo— manifestaron su repruebo a la intervención norteamericana.
Y es aquí en donde me parece que debemos abrir los oídos principalmente a los venezolanos. A los que emigraron y a los que siguen ahí. Revisando las redes, el júbilo entre los ciudadanos de ese país se impone a quienes denostan las prácticas trumpistas.
Viendo tantas historias narradas, yo me quedo con una venezolana que hace un símil con una mujer violentada por su pareja, que pide ayuda, y nadie la escucha hasta que un vecino toma cartas en el asunto. Y la postura de los vecinos es reprobar al que decide liberarla porque tiene fama de ladrón.
Y concluye su historia diciendo: ¿Qué coños me importa si es un ladrón, si nadie estaba dispuesto a escuchar mis súplicas de ayuda?
Es aquí en donde los tratadistas en derecho argumentan y anteponen el bien jurídicamente protegido con base en su importancia.
Y en el caso de Venezuela, no hay nada más importante que la libertad.
Quienes hemos gozado desde siempre de ese bendito valor, no entendemos lo que significa la palabra: libertad.