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De Venezuela a Puebla, lo que vislumbra el 2026
Noticia publicada a
las 01:18 am 07/01/26
Por: Rodolfo Ruiz.
En lo político el año 2026 será complicado para Morena, por el contexto internacional y las presiones que el gobierno mexicano recibirá de Estados Unidos ante las inocultables evidencias de que los carteles de la droga controlan vastas regiones del territorio nacional y ejercen una fuerte influencia sobre gobernadores, presidentes municipales, mandos policiacos y fuerzas armadas.
Con el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, su encarcelamiento en Nueva York donde un tribunal de distrito lo juzgará por narcoterrorismo y complicidad con El Chapo, el cártel de Sinaloa y Los Zetas, y la advertencia de Donald Trump en el sentido de que “algo hay que hacer con México” debido a que la presidenta Sheinbaum no ha podido controlar ni contener a los cárteles, el panorama para algunos gobernadores y políticos de Morena se vislumbra difícil y complejo.
En la esfera nacional el partido gobernante sigue fracturado, dividido, Claudia Sheinbaum ha tratado de mantener el legado de su fundador y antecesor en la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, lo que cada día se vuelve más intrincado por los vínculos de políticos de su primer círculo con el crimen organizado, y los casos de corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento inexplicable en que se encuentran envueltos sus hijos con las obras del Tren Maya, el Tren Interoceánico y la Refinería de Dos Bocas y el huachicol fiscal, por mencionar sólo algunos casos.
Ante tales desencuentros, Morena ha comenzado a fraccionarse en flotas como ocurrió con el PRD. Entre éstas destacan la del diputado Ricardo Monreal y su aliado de la CATEM, Pedro Haces; la de los llamados puros del Movimiento Jesús Ramírez Cuevas, Martí Batres y Luisa María Alcalde; la de Marcelo Ebrard con ramificaciones en el PVEM y MC, y la del ex secretario de Gobernación y actual coordinador de los senadores morenistas Adán Augusto López.
En la dirigencia nacional de Morena es claro que la presidenta del partido, Luisa María Alcalde, no tiene la fuerza de “Andy” López Beltrán y que la presidenta de la República es la heredera política y jefa del proyecto nacional, pero no quien lleva la voz cantante en la toma de decisiones, a diferencia de lo que sucedía en la presidencia de López Obrador.
Y también que de cara al 2030 el proyecto y los intereses de los leales de AMLO son diferentes a los de Claudia Sheinbaum, pues mientras la presidenta apuntala buena parte del éxito de su gobierno en un personaje como el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, los puros del Movimiento lo perciben con recelo, por ser el de confianza de los Estados Unidos y por sus antecedentes familiares como nieto del general Marcelino García Barragán, secretario de Defensa de Díaz Ordaz y pieza clave en la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968, e hijo del ex dirigente nacional del PRI y comandante de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad en el sexenio de José López Portillo, Javier García Paniagua.
En el ámbito local la situación no es mejor. El gobierno de Alejandro Armenta Mier no termina de asentarse, sigue improvisando con un gabinete que está lejos de las expectativas y las necesidades de la entidad y que tampoco ha logrado diseñar proyectos y obras que reviertan el rezago social, económico y de infraestructura de Puebla en los últimos diez años.
Si bien el gobierno de Armenta ha impulsado una nueva generación de políticos jóvenes de cara a las elecciones en puerta, la verdad es que son contados los identificados con la ideología y el origen de Morena. La mayoría son hijos o parientes de políticos que tuvieron su época de oro en el PRI de Mario Marín.
Otra cuestión que ha mermado la confianza y la intención de voto a favor de Morena, son los pobres resultados de sus gestiones municipales y estatales de 2018 a la fecha, el ejercicio del poder los ha desgastado y sus ocurrencias, falta de cuadros y experiencia administrativa, errores y bajísimo crecimiento económico comienzan a pasarles factura.
Para los comicios locales de 2027, proceso que arranca este año, Morena no luce imbatible. Carece de figuras populares, conocidas, con liderazgo y reconocimiento social, y las que el grupo en el poder ha perfilado para la presidencia municipal de la capital —Laura Artemisa García Chávez y José Luis García Parra— son muy cuestionables, razón por la que no logran posicionarse a pesar de las millonadas de pesos que han invertido en publicidad y anuncios espectaculares.
Cómo estarán las cosas que el cuadro morenista con mejores números en las encuestas internas, es el alcalde en funciones José Chedraui Bubid, cuyo desempeño es frecuentemente puesto en entredicho por el gobernador Alejandro Armenta.
La situación en el resto de los municipios es similar. Los ediles morenistas electos en 2024 y los que consiguieron su reelección están desgastados, política y económicamente, por los gastos partidistas y extramunicipales que deben financiar, con presupuestos insuficientes y con demandas crecientes de la población que los acusa de incapaces o de desviar en su provecho recursos públicos.
Un claro ejemplo de lo anterior fue lo ocurrido ayer en una comunidad de Xicotepec de Juárez, donde el presidente municipal Carlos Barragán Amador fue blanco de críticas por la pavimentación de una calle y de una reprimenda pública del gobernador Armenta por gastarse 4.5 millones de pesos en esa obra.