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Explicó el Universo
Noticia publicada a
las 01:14 am 07/01/26
Por: Redacción.
Richard Feynman no fue un físico cualquiera. Fue alguien que no solo entendía el universo... también sabía explicarlo como nadie más.
Nació en 1918, en Nueva York. Desde joven mostró un talento excepcional para la ciencia, pero lo que lo hacía diferente no era solo su inteligencia, sino su forma de pensar: creativa, irreverente,
casi infantil. Para Feynman, la física no era un conjunto de fórmulas que uno debía memorizar. Era un lenguaje para hablar con el universo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el Proyecto Manhattan, pero luego dedicaría su vida a algo que consideraba mucho más valioso: entender las leyes fundamentales de la naturaleza.
Y lo logró.
Feynman revolucionó la física cuántica. Desarrolló una nueva forma de calcular lo que ocurre cuando las partículas subatómicas interactúan. En lugar de usar trayectorias fijas, propuso que una partícula explora todos los caminos posibles a la vez. final de lo que ocurre. Cada uno de esos caminos contribuye la probabilidad final de lo que ocurre.
Esa idea formalizada en lo que hoy conocemos como la integral de camino (en la imagen, con su famosa notación funcional), es una de las bases de la electrodinámica cuántica, una teoría que predice con una precisión asombrosa cómo interactúan la luz y la materia.
Pero Feynman no solo aportó ecuaciones. También creó algo visualmente hermoso: los diagramas de Feynman, una forma gráfica de representar las interacciones entre partículas, qué hizo accesible lo invisible.
Ganó el Premio Nobel de Física en 1965, pero nunca dejó que eso lo volviera inaccesible. Enseñaba en aulas llenas de estudiantes con la misma pasión que si hablara con niños. Decía que si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que aún no lo has entendido bien.
Y por eso lo recordamos: porque no enseñó fórmulas, enseñó formas de pensar. Nos mostró que el universo no es un libro cerrado, sino un experimento en marcha. Que preguntar "¿por qué?" es una de las cosas más humanas que existen.
Feynman falleció en 1988, pero su legado sigue vivo cada vez que alguien se atreve a mirar una ecuación y preguntarse, sin miedo: ¿Y si lo intento entender por mí mismo?